En la actualidad, nosotros conocemos por medio de la ciencia sobre las particulas positivas y las negativas (protones y electrones). No sería posible la luz o el movimiento si una partícula positiva o negativa no se aleja de su opuesto. A esto antiguamente se le conocía como el principio generador.

Si esto lo visualizamos en todas las cosas que vemos, tocamos u oímos; estaremos concientes que todo tiene cargas positivas y negativas, o de otra manera, que tiene dualidad. Nuestros abuelos tenían nombres especiales para este principio generador. Al polo masculino le llamaban “ometecuhtli” y al femenino “omecihuatl” ; la union de estas esencias integradas opuestas forman a ometeotl (ome-dos-tetl-piedra-y otl-huevo).

Las palabras ¨teotl” y “teyotl” se han malentendido desde el siglo XVI por los europeos, ya que tiene un parecido con el “Theos” griego y el “Deus” latino. Esto se debe a la ignorancia de la len-gua mexicana y que para comodidad de algunos cronistas, historiadores o comentaristas se relacionó el término “teotl” con el origen divino de los dioses indígenas, cuya terminología abarcaba a todas las divinidades. Esto no concuerda con la mentalidad de nuestros abuelos indígenas, quienes encontraban en todo una dualidad. En la palabra “teyotl”, además está implicado el origen, la solidez de la materia y el principio generador activo.

En la lengua autóctona mexicana, la palabra “Dios” no existe como tal. Pero en su propia lengua la palabra “Ometeotl” engloba el creador de todo, el principio, el único. Como en todo lo que vemos están estas partículas positivas y negativas, así mismo en todo con lo que tenemos contacto y adentro de nosotros.

Entonces ometeotl, el principio generador esta en todas partes. El nos mira y nos encuentra en cualquier escondite que estemos.

Si aplicamos un ejemplo, el significado de ometeotl será más claro. Para nuestros abuelos indígenas, las estrellas se llamaban”citlalinicue” , la que tiene la falda adornadas de estrellas luminosas, y “citlaltonac”, el calor, brillo y energía desprendida de la gran jícara del cielo. El cielo representa su parte masculina, si observamos durante el día, con azul claro, y la parte femenina durante la noche, con un color azul oscuro.

Este es uno de los muchos ejemplos de ometeotl en la naturaleza, y que nos muestra que todo esta conformado en parejas.

Los Incas

Los Incas fueron un grupo indígena que se extendió ampliamente por América del Sur. Su extensión territorial abarcaba desde lo que actualmente es Ecuador hasta el llano del Amazonas y el Chaco. La capital del imperio Inca era Cuzco (o Cusco) de donde parten cuatro calzadas que llevan a lo que eran las provincias más importantes.

Los Incas tuvieron gran apogeo desde el año 1500 hasta las invasiones europeas. Le daban primordial importancia al sol y levantaron construcciones a Viracocha o Huricocha, creadora de los seres vivos; así como construcciones militares que hoy día asombran a los visitantes por su arquitectura. Las piedras empalman perfectamente una con otra sin utilizar argamasa (mezcla de cales, arena, agua y alguna resina). Las zonas arqueológicas más majestuosas son Ollantiatambo, Pisac y Machu Picchu, las tres localizadas en el valle del río Urubamba.

Con respecto al arte en la civilización Inca, hay una riqueza abundante de cerámica, talla en madera, esculturas, tejidos y arte plumario. La cerámica es poco colorida pero en ella predominan las formas geométricas. El más común de estos objetos es el Aribalo que es cónico y con asas a los lados. Existen copas y recipientes tallados en madera, llamados Keros (o Queros) decorados con colores y relieves. Los Incas realizaron sus esculturas y entalladuras en piedras duras y preciosas como son la turquesa, malaquita, jadeita, etc. Este grupo también se manifestó en su arte textil.

La influencia de los Incas se extendió, entre otros países a Chile y Argentina, sobre todo en la civilización de Tiahuanaco. Al noroeste de Argentina se encuentra la cultura de Barreales (Catamarca) es la más antigua, recordada por vasos de cerámica negra y gris.