Expectativas por el manejo del euro en el mundo

El euro se extienden más allá de las fronteras de los 12 países que lo han adoptado como la moneda de circulación principal. Además de que los europeos se ahorrarán millones de euros en comisiones de cambio de divisa cuando viajen por el territorio de la moneda común europea, les esperan otras ventajas, como poder comparar mejor los precios entre países y hacer sus compras en euros en algunos establecimientos de Londres, pese a que el Reino Unido continuará con la libra.

Llevar euros en los bolsillos abre nuevas posibilidades a la hora de viajar. Los turistas serán los primeros en notar el cambio. En las próximas vacaciones de Semana Santa o las de verano, los españoles ya no tendrán que llevar una calculadora para saber cuánto habría costado en pesetas la cena que acaban de pagar en un restaurante francés, alemán o italiano. La nueva moneda también circulará en Andorra, San Marino, Mónaco y el Vaticano, territorios que carecen de divisa propia. Y todo apunta a que pasará lo mismo en los países de los Balcanes, que hasta ahora tenían como divisa de referencia el marco alemán, Suecia y Dinamarca, que mantienen estrechas relaciones económicas con Finlandia. Si pasan unos días en Londres, capital del euroescepticismo, podrán pagar en euros en algunos establecimientos, aunque el cambio será devuelto en libras esterlinas.

Más allá del Viejo Continente, el euro será la moneda de los territorios de ultramar franceses. De hecho, los habitantes de la isla de Nueva Caledonia, en la zona del Pacífico, se convertirán, por una pura cuestión horaria, en los primeros que comprarán y venderán en euros. A través de Francia y Portugal, la divisa también se abrirá camino en algunos territorios de África.