UNA NOTA PARA REFLEXIONAR

Entre el temor y la alegría el mundo celebró año nuevo

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg invitó a la población a unirse a las fiestas de Año Nuevo en Times Square mientras el FBI aún buscaba a cinco sospechosos como parte de una investigación antiterrorista.

En Asia, los temores a acciones terroristas propiciaron la imposición de medidas de seguridad sin precedentes. En Filipinas, una bomba en un mercado de Tacurong dejó seis muertos y 30 heridos y manchó las celebraciones de fin de año.

La seguridad se reforzó en el Vaticano, y en los aeropuertos y las embajadas de EU e Israel en Roma, aunque el Ministerio del Interior indicó que quería mantener los detalles en secreto.

A diferencia de muchas capitales europeas, Londres no planeaba realizar espectáculos de Año Nuevo, obligando a quienes deseaban celebrar a hacerlo en privado. Incluso la Plaza de Trafalgar, donde se despide el año tradicionalmente, estaba cerrada por construcción. Scotland Yard envió a 2,000 oficiales a las calles de Londres. Se advirtió a las personas que salieron a festejar, mantenerse vigilantes.

Francia envió 6,500 miembros de las fuerzas de seguridad a las calles de París, uno de muchos países en el mundo donde las campanas de Año Nuevo repicaron bajo fuertes medidas de seguridad.

A pesar de las temperaturas bajo cero a través de gran parte de Rusia, grandes multitudes se reunieron en la Plaza Roja de Moscú. La presencia policial era fuerte, luego de los ataques terroristas contra un teatro de Moscú en octubre y de la sede del gobierno prorruso de Chechenia hace algunos días.

Entretanto, las fuerzas estadounidenses destacadas en la region del Golfo Pérsico encontraron la forma de celebrar, a pesar de la amenaza de guerra con Irak.