Consejos, coplas, apuntes.

Tengo dentro de un herbario
una tarde disecada,
lila, violeta y dorada.
Caprichos de solitario.
 
Y en la página siguiente,
los ojos de Guadalupe,
cuyo color nunca supe.
 
Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.
 
Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber;
lo malo es que no sabemos
para qué sirve la sed.
 
Por la calle de mis celos
en veinte rejas con otro
hablando siempre te veo.
 
Siempre que nos vemos
es cita para mañana.
Nunca nos encontraremos.
 
La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.
Ha pasado un caballero
-¡quién por qué pasó!-
y se ha llevado la plaza
con su torre y su balcón,
con su balcón y su dama,
su dama y su blanca flor.
 
Desde mi ventana,
¡campo de Baeza,
a la luna clara!
¡Montes de Cazorla,
Aznaitín y Mágina!
De luna y de piedra
también los cachorros
de Sierra Morena!
 
El ojo que ve no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve.
 
Para dialogar,
preguntad, primero:
después... escuchad.
 
Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo
y suele ser tu contrario.
 

Antonio Machado