La gente en el hemisferio occidental ha acordado que ha llegado un nuevo año. También hemos acordado que será un nuevo año lleno de nuevas y emocionantes oportunidades. Sin embargo, me pregunto si piensan lo mismo aquellos que empezaron a trabajar el 2 de enero en los mismos empleos mal pagados. También me pregunto si después de los obligados gastos de Navidad cuando muchos han incurrido en deudas, sienten que el futuro tiene algo emocionante para ellos. Algunos hasta compran lotería con la vaga esperanza de que la suerte cambie sus vidas ya que el sistema no les está ofreciendo ninguna oportunidad.

Para aquellos que siguieron la pauta de gastar en Navidad, por lo tanto respondiendo a la urgencia de un sistema que sigue diciéndonos que si ‘compramos’, todo está bien. Después de todo, la instrucción principal después de 9/11 fue: No demuestren temor, salgan y hagan lo que siempre hacen: COMPRAR”

Al llegar a EU, de repente uno se da cuenta de que hay oportunidades de escoger, y siempre hay algo nuevo que comprar o mejorar.

La pregunta es: Está esa abundancia llevándonos a la libertad o a la esclavitud? Recuerdo el tiempo en que las familias compraban las cosas en términos de durabilidad y eficiencia. Hoy en día buscamos lo más barato, empezando con el vestuario y el calzado y pasando por los enseres domésticos, autos y hasta las casas.

Estoy diciendo acaso que está mal mejorar? No, lo que estoy diciendo es que está mal que no vivamos la vida real con familia y amigos, y vayamos siempre tras de vanas ilusiones de “novedad”.

Cuando compramos sin pensar, no nos beneficiamos, sino que estamos llenando los bolsillos de los dueños de las fábricas y las grandes tiendas.

Cuando compramos productos de maíz, o frutas de los agro productores y grandes industrias, estamos llevando a nuestros campesinos a la ruina, ya que no pueden competir con las grandes compañías agrícolas. Así fue el caso de las bananeras en Centroamérica y es el caso de muchos campesinos e indígenas mexicanos hoy en día. Ellos no pueden competir con los precios subsidiados de los EU. Cuando la gente común en Latinoamérica protesta por la situación, no son comunistas, guerrilleros, o terroristas. Ellos quieren ser escuchados porque es su tierra la que se está arruinando, y sus vidas las afectadas.

Ellos no desean convertirse en parte de los mendigos con las manos estiradas, ellos no quieren caridad, así como tampoco la quieren los trabajadores aquí. Ellos solo desean una remuneración decente que les permita vivir una vida digna.

Si no fuera por la influencia del comercio injusto con otros países, millones de personas no estarían aquí como trabajadores indocumentados. Y una vez están aquí esos trabajadores, además tienen que implorar el derecho a ser tratados como seres humanos con el derecho a conducir legalmente, abrir una cuenta bancaria, o administrar el poco dinero que sus empleadores les han pagado.

Espero que podamos aprender a vivir ‘hoy’ dentro de nuestras posibilidades, tal vez así podamos garantizar un mejor mañana para nosotros y también para otros.