Pulso Mexicano

Por Glenn Holland

Este primero de enero el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) cumplirá 10 años. Se esperaba de este acuerdo la creación de nuevos trabajos, más inversión extranjera, desarrollo y el cierre en la brecha entre los más ricos y los más pobres del país. Si bien México ha tenido beneficios, no todo ha sido como se esperaba.

Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Investigación, la inversión extranjera sí ha aumentado drásticamente. De 1983 a 1993 representaba US $26 mil millones mientras de 1993 a 2003 había rebasado US $121 mil millones, un crecimiento de 354%. Esto implica un crecimiento para el país, pero cuando uno ve los detalles se da cuenta que el crecimiento solo ha sido en unos cuantos estados del norte. En el sur, Guerrero, Oaxaca y Veracruz ­estados tradicionalmente pobres­ vieron un crecimiento prácticamente nulo mientras los estados fronterizos disfrutaron de un crecimiento fuerte durante los últimos diez años.

Por un lado, las exportaciones mexicanas a EU han crecido 234% de 1994 a 2002 y más de 500 mil trabajos nuevos han aparecido en el ramo manufacturero ­la gran mayoría de estos se produjo en los estados fronterizos­; pero por otro, 1.3 millones de trabajos agrícolas se perdieron en el mismo lapso. La mayoría de estos plazos estaban en el sur del país, donde no ha habido mucho crecimiento. No es de sorprender que más de un millón de mexicanos emigran e EU cada año.

Según un sondeo de la firma Zogby International, el 51% de los líderes mexicanos creen que el TLCAN ha dañado la economía mexicana. Afirmando esta idea, el Banco Mundial dijo recientemente que sí ha habido desarrollo económico en México debido al TLCAN, pero que no es suficiente para que el país tenga los niveles de vida como los que tiene EU o Canadá ­una de las metas con que se promocionó el tratado. El banco notó que una falta de inversión en educación, innovación e infraestructura limitó avances en estas áreas.

Los que sí se vieron beneficiados por el TLCAN según el banco fueron las grandes empresas mexicanas. En cuanto al campo, sólo los que tienen tierras de riego con productos para exportación percibieron un crecimiento durante los últimos diez años. Los campesinos no tuvieron beneficio, algo que ellos nos han venido diciendo desde hace años. Parece que los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres.

El Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial destacó en un reporte que solo unos cuantos productos agrícolas mejoraron después del tratado. El tomate, que representa el 25% de las hortalizas exportadas del país, ha duplicado en su nivel de exportación a EU mientras otros productos como el mango, el tequila y la cerveza van creciendo, pero en el 2003 el país mantuvo un déficit en su balanza agroalimentaria con EU.

¿Y qué pasó con todo el dinero de la inversión extranjera? El Consejo Nacional Agropecuario dice que de los casi US $100 mil millones que ingresaron al país durante ocho años, solo el 2.5% se destinó al campo mexicano. Los expertos concluyen contundentemente que el sector agropecuario ha sido uno de los más afectados negativamente por el TLCAN.

¿Podrá México superar su nueva dependencia en la industria agropecuaria de E.U. en los próximos 10 años?