El primero de enero cumplió 10 años el levantamiento indígena de Chiapas

Los siete municipios autónomos de Chiapas, en el sur de México, prepararon fiestas y actos conmemorativos con motivo del décimo aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La Junta de Buen Gobierno de los municipios, creada en agosto pasado, ha asumido el peso del programa y abierto sus puertas a los visitantes que desde todo el mundo acuden a las comunidades emancipadas para conocerlas más de cerca.

Activistas, curiosos y periodistas se han aventurado estos días a los Altos de Chiapas para conocer de cerca las actividades cotidianas que allí se realizan.

Un estricto sistema de acceso exige a los visitantes que se identifiquen con documentos oficiales, como pasaportes o credenciales de elector antes de entrar en los poblados, y que precisen el motivo que los lleva a ellos.

Algunos viajeros llegan preparados para acampar en la zona y participar más intensamente en los preparativos del aniversario junto a los indígenas que allí viven.

El de enero de 1994 el EZLN le declaró la guerra al gobierno mexicano y reclamó el reconocimiento de los derechos y culturas de los pueblos indígenas de este país.

Estos días la Junta de Buen Gobierno, un órgano que conforman 14 personas (dos representantes de cada municipio autónomo), han aprovechado el interés suscitado para explicar el modo en que están organizadas las comunidades y su filosofía.

Para el portavoz, quien acudió a la entrevista encapuchado y se identificó como Isaac, al contrario de lo que ha hecho el gobierno federal durante las últimas décadas, la Junta está tratando que los indígenas gestionen con autonomía sus recursos y que se reduzcan las desigualdades.

Para funcionar con absoluta independencia de las autoridades locales, con las que están obligados a convivir los zapatistas, éstos cuentan con sus propias clínicas y escuelas, todas ellas bilingües, en las que se enseña en español y en las lenguas autóctonas.

Hay conflictos entre autoridades en la zona, que suelen ser provocados por los grupos paramilitares. Esta situación ha obligado a las comunidades a hacerse responsables de su defensa y a tratar de garantizarla por sus propios medios.