El silencio me grita

He dejado mi cama para envolverme en la luz rasante del amanecer. En el cielo permanecen las estrellas, en la tierra, el sueño confunde las pasiones. Me siento ante mi escritorio junto a la ventana y escucho el silencio. Una corriente interior excita mi sangre y entonces aflora la compulsión de escribir.

Mi pensamiento empieza a hollar el papel que yace bajo la luz de la lámpara. Las hojas van colmando el cesto de los papeles en donde las arrojo con fuerza. Su encuentro con el metal repercute en mi ego y detengo la pluma pensando en olvidarla.

Me quedo estática. La noche se cierne en mí integrándome por completo a su armonía. El silencio me grita:

¡Sigue!

Mientras acumulo ideas, mis ojos tropiezan con los libros y pienso con asombro en quienes los escribieron.

Luego miro hacia afuera contemplando cómo la aurora desvanece la luna.

Todo mi ser se estremece y, con dolor que me hunde el pecho, veo la cuartilla que va a parar también al cesto de los papeles.

Intento huir del lugar, pero el silencio me grita:

!Sigue!

Luz María Montes de Oca