Asumió nueva presidenta en Argentina

Cristina Fernández asumió la presidencia con promesas de “profundizar el cambio” iniciado por su esposo, Néstor Kirchner, reproches a Uruguay por el conflicto bilateral por una pastera y un fuerte reclamo al Reino Unido para que negocie la soberanía de las islas Malvinas.

La presidenta fue recibida con una estruendosa ovación al ingresar en la sede del Parlamento, en presencia de nueve presidentes latinoamericanos y del Príncipe de Asturias.

Tras dos minutos de aplausos, la hasta hoy primera dama juró su cargo y hasta tuvo tiempo de corregir un detalle del protocolo ­rectificó el momento de su firma del acta de posesión­ antes de recibir la banda y el bastón presidencial de manos de su esposo, con quien se fundió luego en un abrazo.

Su discurso, de unos 45 minutos, tuvo el momento de mayor tensión cuando, después de agradecer la presencia del primer mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, endosó a Uruguay el origen del conflicto por la instalación en ese país de una pastera de la finlandesa Botnia a orillas del fronterizo río Uruguay. “Quiero decirle que no tendrá en mí ni un solo gesto que profundice nuestras diferencias”, destacó Fernández dirigiendo su mirada al sitio en el que se encontraba Vázquez.

También elevó su tono al reafirmar el reclamo “irrenunciable e indeclinable” de su país por la soberanía de las islas Malvinas, después de lo cual pidió al Reino Unido, al que llamó “país ocupante”, que acepte renegociar la soberanía del archipiélago que fue motivo de una guerra en 1982.

En su alocución, Fernández se refirió además al conflicto en Colombia, pidió a Dios que “ilumine” al presidente de ese país, Álvaro Uribe, para que resuelva el drama de los secuestrados por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, y dijo que Argentina ayudará “en todo lo que sea posible” para hallar una solución.

Fernández dedicó buena parte de su discurso a elogiar la gestión de Néstor Kirchner, quien a su juicio “pudo revertir la frustración, el fracaso y la sensación de que no se podía” cuando asumió el gobierno, en mayo de 2003, después de una grave crisis económica. Elogió asimismo la política de derechos humanos al destacar que la administración de Kirchner ha “derribado el muro de la impunidad”, al tiempo que deseó que en los próximos cuatro años concluyan los juicios a los represores de la dictadura militar (1976-1983