Mantener el Sueño Vivo en la Frontera

Por el Padre Michael Seifert

Si el Dr. Martin Luther King estuviera hoy vivo, se estaría manifestando en el Valle del Río Grande. Cuarenta años después de su muerte, es aquí donde su precioso sueño de igualdad para todos los hijos de Dios está sufriendo por nacer.

El Dr. King describió la pobreza como una plaga en el Sueño Americano. Y pondría a prueba la imaginación encontrar un área en nuestro país más pobre que el Valle. Fracasamos en cada indicador social de bienestar: acceso a cuidados médicos, empleo, vivienda asequible, y tasa de graduación de la secundaria. Mi comunidad en sí, Cameron Park, tiene un ingreso per capita de $4,135 ­ menos que el de Guatemala.

Sin embargo, vivimos en Texas ­ una de las entidades más ricas del mundo.

Texas produce más riqueza que naciones enteras. Pero Texas no cuida de los nuestros. Lo que más rompe el corazón es que la mayoría de lo que están forzados a sufrir la miseria tacaña de la pobreza de Texas son los niños.

Hace poco, me visitó un grupo de profesionales de salud pública. Me habían venido a ver a mí porque la atención sanitaria es tan abismal aquí que mi comunidad se ha convertido en tema de interés exótico para los investigadores.

Dimos un paseo, y terminamos mirando un arroyo que corre en frente de la iglesia. Los académicos tomaron nota de la colección de cemento y de las chozas de papel alquitranado a lo largo del riachuelo. Alguien estaba quemando basura. El hedor llegaba hasta nosotros.

Una de las visitas me preguntó, “¿Estamos en los Estados Unidos o en México?” Le dije, “Esto es Texas. ¿Por qué me pregunta?” Dijo, “Porque me recuerda a mi tierra.” “¿Dónde es eso?”, le pregunté. “Calcuta, India,” dijo sin sonreír.

Pero no estamos en la India, ni en Guatemala, ni en México. Somos tejanos.

Somos tejanos trabajadores, hombres y mujeres que trabajan dos empleos, y luego otro trabajo el fin de semana. La sal de la tierra es lo que nos llama la Biblia. “El pueblo de Dios” nos llamó Cesar Chávez.

Pero con todos nuestros esfuerzos, apenas podemos pagar nuestras deudas. Los sueldos mínimos no pueden mantener a una familia, independientemente del número de trabajos que uno logre abarcar. Tenemos demasiado orgullo como para pedir limosna, así que no todos comemos como necesitamos. Rezamos, siempre y con intensidad, para que no nos enfermemos, para que la sombra de un accidente no cruce por nuestros hogares. Simplemente no nos podemos permitir enfermarnos.

A pesar de lo difícil que es la vida aquí, queremos mucho al Valle. Hay una calidad de vida aquí que falta en San Antonio o Houston o Dallas. Aquí hay un espíritu intangible que desafía las medidas de las ciencias sociales.

Algunos lo llaman solidaridad, otros amor por la familia. La gente de la iglesia lo llama comunidad. El Valle es un lugar en América donde los vecinos todavía van de puerta en puerta sin vergüenza a pedir donaciones para un funeral, donde nadie duerme en las calles, donde nadie pasa hambre, no importa lo sencillo que sea esa ofrenda.

Nos consideramos hermanos y hermanas, y las voces severas anti-inmigrantes han profundizado ese sentido de comunidad. Nos preocupan sobre todo nuestros hijos. Cuando el presidente vetó la expansión de la cobertura médica para niños, la ira aquí se palpaba.

Esperamos con emoción las elecciones de 2008, ya que aquí muchos han descubierto recientemente el poder del voto. Uno tras otro, los candidatos a la presidencia emiten una llamada de “cambio”. Nosotros en el Valle del Río Grande estamos listos para el cambio. Creemos, como dijo el Dr. King, que “el arco del universo moral es largo, pero se dobla hacia la justicia”.

Somos gente de fe, esperanza, y amor sufrido. Entendemos el trabajo duro que el cambio social requiere, y no tenemos miedo a eso. Después de todo, somos gente trabajadora. Después de todo, somos el legado de Don César Chávez y del Dr. Martin Luther King.

El padre Michael Seifert es el presidente del Proyecto Digna, que va a co-patrocinar una serie de reuniones en el Ayuntamiento para familias de bajos ingresos en el sur de Texas este invierno.