Bases militares, ¿para qué?

Por Latinos sin Fronteras • Los Ángeles

Estados Unidos mantiene unas 730 bases militares en cinco continentes. Sin embargo, no hay ni una sola base extranjera en su territorio. De acuerdo con revelaciones del presidente de la Comisión de Derechos Humanos en Ecuador y con el historiador de Estados Unidos Chalmers Johnson, hay más de dos millones de soldados en ellas, o sea, 2,739 cabezas por base a un costo de mantenimiento de unos 275 millones de

dólares por año por base. ¡Cuánto humanismo y verdaderos amigos en todos los continentes se podrían hacer con todo ese dinero!En América Latina, considerada hasta hoy por Estados Unidos como traspatio y basurero de sus desperdicios tóxicos, hay una docena de bases. Aunque Gobiernos como el ecuatoriano y el nicaragüense repudien la permanencia, todavía existen otros como el colombiano, el salvadoreño y el mexicano que continúan adulando las botas imperiales.

Las hay en Honduras, El Salvador, Perú, Aruba, Curaçao, Paraguay. Además, el ilegal centro de tortura en Guantánamo, Cuba. En Colombia hay ya tres bases: en el Departamento de Caquetá, una de la más grande en Tres Esquinas y otra en Florencia; la tercera está en el

departamento de Meta. El costo estimado de mantener esas bases en América Latina es de unos 3,300 millones de de dólares cada año, ¿cuántas obras ejemplares se podrían hacer con todo ese dineral? Por ejemplo: más de 200,000 nuevas escuelas cada año.

Los asesores militares norteamericanos en Colombia crecen en número y presionan a los jefes militares de Colombia interesados en ampliar los imperialistas planes Colombia y Patriota. Y como controlan el Gobierno de Uribe, tuercen su brazo para que ceda todavía más territorios donde instalar otra nueva base militar que reemplace la de Manta (la cual tiene la más larga pista de aterrizaje en la región). También en el obediente y turbio Gobierno peruano de Alan García Pérez ya hay ruidoso río sobre una base.

América Latina no necesita ninguna base extranjera, lo que sí necesita son escuelas, hospitales, sanidad, acueductos y carreteras; pero de eso nada, a Estados Unidos lo que le interesa es imponer y perpetuar su arrogantemente sistema unipolar y explotador a través del engaño, el temor y la fuerza. El País del Norte es propagandista muchos truculentos pretextos para justificarlas, pero ciertamente la inmensa burocracia yanki no está interesada ni en el humanismo ni el altruismo, y mucho menos en su traspatio.