Incentivos fiscales para reactivar la economía

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se mostró partidario de poner en marcha un paquete de medidas fiscales por un importe de 145.000 millones de dólares para reactivar la economía.

Bush defendió la necesidad de crear un paquete de medidas urgentes para evitar que la economía del país entre en recesión, como temen los expertos, y que debe incluir varias iniciativas de alivio fiscal, como devolución de impuestos e incentivos para la inversión.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, insistió en la urgencia de tomar medidas para reactivar la economía, aunque insistió en que el plan no debe extenderse mucho en el tiempo, para no perjudicar el déficit presupuestario del país.

En su alocución, Bush coincidió en que el plan debe ser “temporal”, aunque tiene que ser puesto en marcha “de inmediato”, ante la constancia del daño que está haciendo a la economía la crisis inmobiliaria, la restricción del crédito y el alto índice de desempleo.

En los últimos días varias firmas de inversión han anticipado que el crecimiento estadounidense en el último trimestre del año cayó del 4,9 al 1 por ciento, y han advertido que la economía puede entrar en recesión. Para evitarlo, el jefe de la Casa Blanca cree que debe ponerse en marcha un plan de medidas de reactivación que, al menos, suponga el 1 por ciento del Producto Interior Bruto, es decir, 145.000 millones de dólares.

Este paquete debe contar, en su opinión, con incentivos fiscales para que los negocios hagan nuevas inversiones, así como la devolución de impuestos para los particulares, aunque no especificó de cuánto debía ser el cheque que reciba cada familia.

En el año 2002, cuando el país estaba sufriendo todavía los efectos de la recesión del 2001 y de los ataques terroristas, el Gobierno estadounidense aprobó una medida similar, que permitió a cada cabeza de familia recibir 600 dólares, o 300 si no tenía carga familiar.

“Si dejamos que los estadounidenses se queden con algo de dinero (de los impuestos), ello hará que aumente el consumo”, dijo Bush, quien animó al Congreso a ponerse a trabajar en el plan de inmediato para que la “economía siga creciendo y creando empleos”.

La preocupación inmediata no es sólo la situación económica del país, que registró sus niveles más altos de inflación en 17 años, y que junto a la crisis de la vivienda, la volatilidad de los mercados bursátiles, el alto costo del petróleo y el alza en los niveles de desempleo apunta a una recesión.

“Las medidas tienen el propósito de dar a la gente más dinero en el bolsillo para gastar. En vez de pagar el dinero al IRS (Servicio de Recaudación de Impuestos), un individuo se queda con 800 dólares, los gasta, y eso ayuda a reactivar la economía”, declaró Cohen.

Cohen opinó que se trata de medidas razonables: “Y lo importante es que sean inmediatas, porque ya estamos cayendo en la recesión. Para que pueda decirse que hay recesión tienen que pasar dos trimestres de crecimiento económico negativo. Recesión quiere decir que va a haber desempleo. Y, por ende, se trata de evitar que las empresas despidan mucha gente, y que si son despedidas, que el seguro de desempleo los ayude a sostenerse, en tanto encuentran otro trabajo”. “La esperanza es que esta situación no dure mucho y no haya que adoptar medidas a largo plazo”, afirmó.

El Congreso espera agilizar las propuestas que se acuerden y se habla de hacerlo tan pronto como en 30 días