A una coqueta

Como aquellas lucecillas

vaporosas y ligeras,

que sin calor a millares

se levantan de la tierra,

 

Los amores en tu pecho,

fragilísima belleza,

sin que su fuego te abrase

alzan mil llamas diversas:

 

Brotan, lucen, se disipan,

otras nacen tras aquéllas:

la inconstancia las apaga,

la liviandad las renueva.

 

Carolina Coronado


Exploradoras

 

Tus manos

siempre encuentran en mi piel

una senda inexplorada

para zarpar con rabiosa gana

a la apetecida boca

del relámpago carnal

tus manos

saben evadir la rutina

cuando las pienso

se humedece mi memoria

e impaciente las aguardo

 

Dina Posada