Se consideran estafados cuando podrían ser delincuentes

Por José Carlos García Fajardo

Bernard Madoff está sindicado como responsable de la mayor estafa de la historia. Pero la estafa supone buena voluntad en personas inocentes, y aquí estamos ante un caso de corrupción y de engaño a la sociedad por parte de las presuntas víctimas.

Madoff montó, con su familia y otros miembros del lobby judío, una red de fraude fiscal, de “asesoría” a grandes fortunas para la desmesurada rentabilización de su dinero en negro. Actuaban como una sociedad secreta y opaca, con influencia en los responsables del control de las operaciones financieras y de sus efectos fiscales.

Los “aparentemente” estafados conocían el riesgo de sus inversiones, jugaban desde paraísos fiscales y crearon “otros paraísos” dentro de sus fronteras. Gran parte de esas sumas no eran administradas por Madoff, sino desde unas misteriosas oficinas en la planta 17 del mismo edificio, con empleados aun más misteriosos que “sólo asesoraban” a los clientes y les cobraban una comisión. A ellos y a las operaciones y empresas hacia las que canalizaban esos capitales.

Llegó a haber “rentabilidades” del 40% y hasta del 100% en operaciones para hundir empresas, despedir a miles de empleados, cobrar seguros y destazarlas como a bueyes, en otras empresas que valoraban al 1000% en su negocio de hedge funds, o activos tóxicos.

La Fundación Elie Wiesel, dedicada a mantener la memoria del Holocausto judío, dice que ha perdido casi todo su patrimonio por el fraude de Madoff. La organización fundada por el premio Nobel de la Paz anunció que han perdido 16 millones de dólares. Algunos “aumentan la cifra” para conmover a nuevos donantes y mecenas.

Decenas de asociaciones de beneficencia judías apoyadas por ricos mecenas han sido afectadas por la “estafa” de Madoff. Más de treinta organizaciones judías se reunieron en Nueva York para “decidir si existen opciones de actuar conjuntamente”, explicó Mark Charendoff, presidente de la red de mecenas judíos.

La universidad de Nueva York ha “perdido” 24 millones de dólares. La Fundación Robert Lappin, que mantiene la identidad judía entre los jóvenes, también confió sus recursos a Madoff.

El Sistema de Salud Judío de Long-Island, que opera 15 hospitales, dice haber perdido 5 millones de dólares, y la Fundación Julián J. Levitt otros 6 millones.

La universidad judía Bersheva y muchas organizaciones equívocamente calificadas como de “charity” se beneficiaban de exenciones fiscales y realizaban actividades en defensa de los intereses del lobby judío y del gobierno de Israel.

Pero el fraude no ha sido tal. Aquí cada uno sabía en qué operaciones fraudulentas se metía. ¿O ignoraban que muchos de esos fondos financian guerras, blanquean dinero del crimen organizado, narcotráfico, trata de mujeres y de niños, sostienen movimientos fundamentalistas, especulan con petróleo y gas, y son cómplices de tráfico de fármacos no admitidos en Estados Unidos?

La Fiscalía Anticorrupción investiga ahora la distribución de fondos de Madoff en España y postas de los defraudadores a Hacienda, a quienes podrían acusar de cooperadores necesarios en este fraude.