• México del Norte •

Nomás diez cositas

Por Jorge Mújica Murias

Hay compañeros dentro del movimiento migratorio que creen que de aquí a noviembre va a haber algún tipo de reforma migratoria. No completa, en el sentido de que resuelva la problemática de todos los inmigrantes indocumentados, pero si “algunas cosas” en vía a la reforma.

Nosotros, incrédulos hasta el más allá y pesimistas de oficio, no creemos que se vaya a caminar muy lejos. Y como noviembre está lejos, estamos acortando el período de espera. Queremos que Obama nos tire un lazo en los primeros 100 días de su gobierno, que por coincidencia terminan exactamente el Primero de Mayo. O digamos que nos tire diez lazos, porque proponemos diez cositas que en realidad no tienen mucho que ver con una “reforma”, sino más bien que un alto a la guerra contra los inmigrantes.

La primera cosita es que pare la campaña de redadas y las deportaciones que lanzó el régimen de Bush hace dos años.

Segunda, que resuelva el problema de las licencias de manejo.

La tercera es que detenga el uso de las cartas No Match del Seguro Social para asuntos de inmigración. En resumen, que ordene que se las dejen de enviar a los patrones, que las usan para despedir obreros inmigrantes y no resuelven nada del Seguro Social. Y que suspenda del programa E-Verify que ha ocasionado miles de despidos ilegales de trabajadores inmigrantes. Sin chance de pretexto. Otro puntito es que Barack detenga a la “Polimigra”. Luego sigue que pare las acusaciones de “robo de identidad”. Desde la macro-redada de Postville, a los indocumentados ya no se los acusa de no tener papeles sino del crimen federal de usar papeles falsos.

Eso es causa de otra petición, la de dejar de encarcelar inmigrantes durante meses o años en vez de deportarlos. Es decir, que hay que parar el negocio de las cárceles privatizadas, que reciben 95 dólares por día por cada inmigrante encarcelado.

Pero tampoco vale seguir usando las “Deportaciones Express” que se usan en la frontera, y que le impiden a los inmigrantes tener una audiencia con un juez. Este programa viola el proceso legal, y es otro invento de Bush que Obama puede cancelar.

La penúltima es que restaure la Junta de Apelaciones de Inmigración y designe 10 jueces calificados, porque Ashcroft la desapareció sin más, y desde entonces otros jueces federales que no saben nada de inmigración están a cargo de revisar los casos de inmigración.

La última, aunque aclaro que el orden no es necesariamente debido a la importancia de las demandas, es que le ordene a la Comisión de Igualdad en el Empleo que aclare de una vez por todas qué derechos tienen los trabajadores sin papeles, porque desde aquella decisión llamada Hoffman de la Suprema Corte los patrones les han hecho ojo de hormiga todos sus derechos.

Y nótese con toda claridad que en todas las demandas digo “que pare”, “que ordene”, “que suspenda” y demás, porque todas estas demandas no tienen nada que ver con el Congreso, sino que pueden resolverse por orden ejecutiva.

Ninguna tiene que ver con que “los republicanos no quieren”, con que “no todos los demócratas están de acuerdo”, ni con que “necesitamos 219 votos y sólo tenemos 40”.

Ninguna se tiene que cabildear con nadie más. El presidente, como encargado del Poder Ejecutivo, puede dar esas órdenes y firmarlas solito, sin pedirle permiso a nadie. De hecho, igual que las impuso Bush, Obama las puede “des-imponer”, revocando las ordenes ejecutivas del presidente que se va. No hay excusas.

Ninguna medida resuelve completamente la cuestión de la inmigración, pero todas y cada una le quitarían presión a la situación que la comunidad está viviendo.

Y todas y cada una de las diez son responsabilidad de Obama, personalmente.

Y olvídese de noviembre. Queremos todo esto en 100 días. El límite es el Primero de Mayo.