Dónde obtiene alguien el poder de gobernar a otros? Qué o quién le otorga ese poder?

Se requiere el esfuerzo de muchos para ‘elegir’ a alguien a una determinada posición. No importa cual sea su actuación, esa persona debe ser responsable ante aquellos que hicieron posible la consecución de esa posición de poder.

El pueblo de los Estados Unidos está disfrutando y celebrando la decisión que hizo posible convertir a Barack Obama en el siguiente presidente de la nación.

Recordemos el dicho aquel “Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen”. Muchas veces se cometen errores y la gente tiene que arrepentirse del fruto de su elección, como en el caso de los 8 años de Georg W. Bush como presidente de los Estados Unidos, un hecho que lamentan muchos aquí y en el extranjero.

Pero ha sido tal el rechazo de ‘la política como siempre’, que en estas elecciones pasadas millones de individuos de diversos orígenes participaron activamente y lucharon para que sus voces se oyeran.

La mayoría escogió a Obama pero la rsponsabilidad no cesa ahí; por el contrario, después de la fiesta y las múltiples celebraciones donde tanto se ha gastado, viene el tiempo de trabajar a todos los niveles, para hacer posibles los cambios que las mayorías están pidiendo.

Un hombre solo no puede hacer la tarea, ni ha sido llamado a hacerla. Afortunadamente hay ciudadanos en muchos lugares que han decidido ser parte del cambio y en forma positiva están influenciando a otros para ser parte de esto.

El mundo entero juzgará no solo a Obama sino también a todo aquel que vive aquí y ha tenido la oportunidad de compartir las posibilidades que este país le ofrece. Además estarán observando el récord de guerra, las agresiones a otros países o la participación en acciones injustas que afectan las vidas de otros, en otras partes del mundo.

La gente ansía un tiempo de paz donde no se vendan más armas que son usadas en contra de otros. Esperan una oportunidad de tener una forma de vida digna y el derecho a la educación y cuidado de salud para todos.

Las familias esperan un cambio en la economía, que les permita mantener sus viviendas y provea nuevos empleos con salarios justos.

La lista de deseos es larga y las necesidades muchas, sin embargo debemos ser pacientes, constructivos en nuestros comentarios y participación y además estar dispuestos a caminar la milla extra con gente con la que no necesariamente estamos de acuerdo para poder hacer realidad este nuevo sueño.

Yo se que localmente hay gente dialogando y trabajando hacia esas metas y anticipo que muchas cosas parecidas se están llevando a cabo en todo lugar.

Este es un momento crucial, ya que las nuevas generaciones están observando como nos comportamos, como gastamos y como compartimos. Ellos siempre aprenden por el ejemplo y si los valores morales se minan es nuestra culpa. Si los jóvenes sienten que las drogas y el entretenimiento son las formas de escapar de esta realidad, entonces les hemos fallado.

Podemos invitar a la juventud y a los niños a caminar este nuevo sendero y aprender unos de otros.

Aunque para algunos este es un asunto de pensamientos muy elaborados, para otros es cuestión del corazón. El corazón no reconoce fronteras ni tiempo y tampoco temor. Tampoco deje que lo empujen, lo coaccionen o lo amedrenten porque es libre y ante todo eso es lo que cada uno de nosotros queremos.