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  • Edición impresa de Enero 17, 2012

Mitt Romney: ¡Ay Chihuahua!

La vida te da sorpresas... sorpresas te da la vida. Resulta que el bisabuelo del aspirante presidencial republicano antiinmigrante, Mitt Romney, fue objeto de la hospitalidad de México en el siglo XIX, y se estableció durante décadas en el estado de Chihuahua.

Miles Park Romney formaba parte de un grupo de mormones, practicantes de la poligamia, que salieron huyendo de Utah, en 1886, ante la presión del gobierno federal estadounidense contra la costumbre de que un hombre tuviera varias esposas, y el antepasado del candidato tenía tres.

El abuelo del Mitt Romney, Gaskell Romney y su esposa, Anna Amelia Pratt, se casaron en México y se establecieron en la colonia mormona de Dublán, en el municipio chihuahuense de Galeana.

George Romney, el padre del aspirante a la nominación republicana, nació en Chihuahua en 1907, pero el estallido de la Revolución Mexicana en 1910 provocó que el progenitor del candidato antiinmigrante fuera traído a Estados Unidos por sus mayores.

George Romney fue un empresario y político exitoso, que trabajó en la industria automotriz, llegó a ser gobernador del estado de Michigan y secretario federal de Vivienda y Desarrollo Urbano, durante la administración del presidente Richard Nixon.

George Romney alcanzó a postularse como candidato a la presidencia por el Gran Viejo Partido, aunque el asunto de ser originario de México generó un escándalo más grande que el provocado recientemente por los que dudan que el presidente Barack Obama, haya nacido en territorio estadounidense.

Es una gran paradoja de la vida que Romney se muestre tan antiinmigrante siendo de facto el hijo de un inmigrante mexicano.

Ya lo había dicho la periodista Maribel Hastings; Romney es un oportunista, que cambia de posición de acuerdo a la dirección de los vientos. En materia migratoria alcanzó a decir en 2006 que algunos de los indocumentados tendrían que regresar y a otros se les debería hacer el proceso de ciudadanía para legalizarlos. En una entrevista expresó estar en desacuerdo con acorralar a los 11 millones de indocumentados y sacarlos del país a punta de pistola.

Pero los hechos dicen otra cosa.

En 2004, siendo gobernador, vetó una ley que habría permitido a los estudiantes indocumentados de Massachusetts pagar matrículas como residentes del estado. En 2006 firmó un acuerdo con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) para darle a patrulleros estatales facultades de agentes de inmigración. La rúbrica del documento se dio después de revelarse que los jardineros hispanos que arreglaban los prados de la vivienda de Romney eran indocumentados.

Ahora que Romney desea ganar las primarias republicanas se ha transformado en un antiinmigrante recalcitrante para satisfacer a los sectores más intolerantes de su partido. Ha dicho que vetará el Dream Act si es aprobado en el Capitolio y que los indocumentados pueden obtener la ciudadanía, pero después de regresarse a sus países y hacer los trámites desde cero para volver a Estados Unidos.

“No sé si Romney es chihuahuense o chihuahueño”, me dijo albureando un cercano amigo mexicano, que conoce la historia.

 

 


 

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