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  • Edición impresa de Enero 15, 2013

Soñando y conduciendo

Los inmigrantes jóvenes indocumentados a quienes se les ha permitido trabajar legalmente en Estados Unidos deberían también poder manejar legalmente. Parece muy lógico, tan solo por razones de seguridad pública: la gente necesita manejar al trabajo y deben acatarse a la ley, demostrar competencia para manejar, estar registrados y con seguro. Pero con la política migratoria, nada es tan simple.

El asunto de las licencias para conducir para los indocumentados se convirtió en urgente cuando la administración Obama decidió el verano pasado la deportación diferida y otorgar autorización para trabajar a ciertos inmigrantes que fueron traídos aquí desde niños pero que tenían un expediente limpio y cumplían con otras especificaciones.

El programa, llamado Deferred Action for Childhood Arrivals, fue diseñado para jóvenes que habrían sido legalizado bajo el Dream Act, una propuesta de ley valiosa que lleva tiempo encerrada en el Congreso. La intención de la administración fue permitir que los llamados “Dreamers” pudieran continuar con sus vidas.

Pero para eso a menudo es necesaria una licencia para conducir y son los estados, no el gobierno federal, los que deciden quién puede obtener una. En Arizona, donde la hostilidad del gobierno hacia los indocumentados es clara, la gobernadora Jan Brewer emitió rápidamente una orden ejecutiva que niega las licencias a los acreedores de acción diferida. Fue un acto vil de discriminación, ya que los papeles de autorización para trabajar que reciben esos inmigrantes, sin mencionar los números de seguro social que también pueden obtener bajo dicho programa, ordinariamente serían lo suficiente para cumplir con los requisitos de identificación para las leyes de vialidad de Arizona. Nebraska y Michigan también se dieron a la tarea de negar licencias para los jóvenes inmigrantes.

Sin embargo muchos otros estados han llegado a una conclusión obvia y anunciaron que los acreedores de acción diferida también podrían conseguir una licencia para conducir. El asunto está resuelto en Nuevo México y Washington, donde ya se expiden licencias a todos los conductores calificados, sin importar su estado migratorio. Utah proporciona permisos para conducir para personas que no puedan comprobar que se encuentran allí legalmente.

Aquellos estados han tomado un rumbo más amplio e inteligente, extendiendo la responsabilidad y la confiabilidad sobre una población. La legislatura de Illinois está considerando una propuesta para permitir que los indocumentados reciban licencias temporales, una movida que también emprendió el alcalde Rahm Emanuel de Chicago.

Otorgar licencias para conducir a los indocumentados ha sido un asunto radioactivo a nivel político. Hay esperanzas de que el programa de la administración calme las cosas y que más estados vean que es más inteligente convertir las carreteras en algo seguro y regulado.

 

 


 

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