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  • Edición impresa de Enero 7, 2014

El asunto de los suplementos

Hace pocos días la publicación de dos estudios particulares dejó a más de uno aburrido y a los demás confundidos. De acuerdo con los citados estudios los suplementos vitamínicos no sirven para nada.

Investigadores de la universidad de Warwick señalaron que introducir suplementos en la dieta de adultos bien nutridos no aporta ningún beneficio en particular e incluso puede ser dañino para sus organismos. En otras palabras, lo que encontraron los catedráticos es que gastar el dinero en las dichosas vitaminas es lo mismo que tirarlo a la basura.

Supongo que el tema es discutible, pero el concepto de los científicos de Warwick fue respaldado por sus colegas de la prestigiosa escuela John Hopkins de Medicina de Baltimore, que afirmaron a su vez que “desde la industria farmacéutica se alimenta la ansiedad ante «falsos problemas de salud» que necesitan de «remedios innecesarios»”.

Los estudios que analizaron el efecto de los suplementos en pacientes que los habían ingerido por años encontraron que éstos no habían aumentado sus expectativas de vida, ni mejorado su estado de salud. Y aunque no se señala relación directa entre la ingesta y la salud cardíaca, sí se indica que la salud cardiovascular de los 6,000 hombres analizados empeoró.

Así las cosas, la recomendación de los expertos vuelve a caer en una alimentación balanceada que incluya las proteínas y nutrientes que necesita nuestro organismo y excluya las grasas, azucares y químicos en exceso que lo pueden deteriorar.

De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud -NIH- Más de la mitad de los estadounidenses consumen uno o más suplementos dietéticos diaria u ocasionalmente. Estos suplementos están a la disposición del público en tiendas de abarrotes, supermercados y farmacias y para obtenerlos no es necesario portar una prescripción médica. Lo que significa que la responsabilidad de su consumo recae casi totalmente en el consumidor.

Así que a la hora de optar por la utilización de uno de estos suplementos vitamínicos, la recomendación es que al menos se asegure de que no sea nocivo para su salud. No lo consuma si en realidad no tiene necesidad de hacerlo. Muchas personas en Estados Unidos, por ejemplo, tienen carencia de vitamina D. Las mujeres necesitan hierro durante el embarazo y el consumo de ácido fólico es fundamental para todas aquellas en edad de concebir. Si es su caso, discútalo con su doctor y decida con él cual es la mejor opción.

Recuerde que los suplementos también pueden tener efectos secundarios, especialmente si se consumen con otras medicinas o si existen ciertas condiciones previas de salud.

“Usted tiene que discutir con su médico qué suplementos está tomando de modo que pueda dársele una atención dirigida integral”, advierte el doctor Craig Hopp, experto en investigación botánica de los NIH.

Según Hopp, sin embargo, las investigaciones sugieren que el aceite de pescado beneficia la salud del corazón, mientras otros suplementos necesitan más estudios y evidencia científica que compruebe su eficiencia.

Es bueno recordar que estos suplementos están regulados por la Administración de Drogas y Alimentos –FDA- como alimentos, no como medicinas, y que el hecho de que sean promovidos como productos naturales, no implica que sean seguros.

Así que ya lo sabe: a la hora de los suplementos, consulte a su médico y tome decisiones informadas. Cuídese y cuide su dinero.

 

 


 

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