El león y el águila

El águila y el león

gran conferencia tuvieron

para arreglar entre sí

ciertos puntos de gobierno.

Dio el águila muchas quejas

del murciélago, diciendo:

“¿Hasta cuándo este avechucho

nos ha de traer revueltos?

Con mis pájaros se mezcla,

dándose por uno de ellos;

y alega varias razones,

sobre todo la del vuelo.

Mas, si se le antoja, dice:

“Hocico, y no pico, tengo”.

“¿Como ave quereis tratarme?”

“Pues cuadrúpedo me vuelvo.

Con mis vasallos murmura

de los brutos de tu imperio;

y cuando con éstos vive,

murmura también aquéllos.”

“Está bien (dijo el león).

Yo te juro que en mis reinos

no entre más.” “Pues en los míos

(respondió el águila), menos.”

Desde entonces, solitario

salir de noche le vemos;

pues ni alados ni patudos

quieren ya tal compañero.

Murciélagos literarios,

que hacéis a pluma y a pelo,

si queréis vivir con todos,

miraos en este espejo.

 

Los que quieren hacer a dos partidos,

suelen conseguir el desprecio de ambos. Tomás de Iriarte