Discurso de Bush no convenció a demócratas ni latinos del congreso

El presidente George W. Bush comenzó a preparar a la nación para la posibilidad de una guerra contra Irak, al señalar que el líder iraquí, Sadam Husein, ha demostrado “total desdén” por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y por la opinión del mundo, lo cual supone una amenaza inminente para Estados Unidos y para el planeta.

“Sadam no se está desarmando, está engañando”, afirmó solemnemente ante el Congreso en pleno. Al mismo tiempo, Bush prometió revitalizar una economía que “no ha crecido lo suficientemente rápido ni lo suficientemente fuerte”.

Por otro lado, el senador demócrata de Massachusetts, Edward Kennedy, pidió que Bush vuelva a solicitar al Congreso la autoridad de emprender una acción militar contra Irak, algo que se le había concedido en septiembre. Según Kennedy, mucho ha cambiado desde entonces.

Bush dedicó la primera mitad de su discurso a presentar las propuestas que, según él, acelerarán la economía y crearán los empleos necesarios para la estabilidad doméstica que exigen los estadounidenses.

Bush indicó a su audiencia que “nos reunimos aquí, profundamente conscientes de los días decisivos que se avecinan”.

Bush defendió su plan económico de 674,000 millones de dólares como la solución adecuada a los cada vez más severos índices de desempleo, los cuales han llegado al 6%.

En referencia a los aliados renuentes, Bush dijo: “El curso de esta nación no depende de las decisiones de otros”.

Para ganarse el favor de la opinión pública y para acallar a los críticos demócratas que aseguran que Bush está poniendo demasiado énfasis en la potencial guerra contra Irak porque carece de programas adecuados para enfrentar los problemas domésticos, dijo que en los próximos años se trazará cuatro objetivos centrales. Estos son: fortalecer la economía a través de la creación de empleos; proveer cuidados médicos de calidad y costeables para todos los estadounidenses y cobertura de medicinas para los ancianos

A su vez, el grupo de legisladores latinos del Congreso denunció que la propuesta de reducción tributaria promovida por Bush sólo beneficia realmente a los más privilegiados, dejando de lado a la clase media y a los más pobres.

El grupo hispano le exigió al presidente Bush que en medio de los tambores de guerra contra Irak no se olvide de que los hispanos, la principal minoría étnica del país, son los más golpeados por el desempleo y por la falta de acceso a cuidados médicos adecuados.