Las bellezas escondidas en Quetzalan

Por: Yizzar Prieto

Techos de madera cubiertos de tejas de barro cubren las casas en este pueblo en la Sierra Norte de Puebla. Las calles encuentran sus rumbos retorcidos sobre el accidentado terreno. Entre montañas de tupida vegetación está Quetzalan. En la mañana, desde un punto alto de la ciudad se puede ver como el manto de neblina se levanta con los rayos del sol. Los muros de las edificaciones todos tienen marcas por el exceso de humedad. Algunos brotan plantas y musgos cuando pierden la pintura.

La iglesia del centro se levanta enorme en el paisaje. Enfrente, un tronco de árbol alto y derecho está plantado firmemente sobre el atrio. Es el árbol del que se lanzan cuatro voladores de Quetzalan ama-rrados de su tobillo callendo en espiral. Arriba, un flautista toca una melodía hipnotizante. Este ritual, que lleva haciéndose cientos de años es una de las muchas tradiciones que se conservan. Otras muestras de la presencia indígena son los dialectos y el delicado trabajo de bordados y artesanía con hilos de colores. La feria más importante de Quetzalan ocurre el 4 de octubre. La feria del Huipil y del Café, rinde homenaje al traje típico de las mujeres de la región y al producto agrícola reconocido por su calidad.

Los cerros guardan algunos de los atractivos más exóticos de este lugar. La abundancia de agua y las montañas forman cascadas de agua impecablemente limpia. Flores y plantas de todo tipo se mezclan con los cultivos de café. Vegetación tropical y de climas más frios conviven en armonía en este clima tan peculiar. La lluvia puede caer sin parar por varios días saturando las plantas y los caminos. Los cerros tienen un tono azulado que añade al ambiente misterioso.

Otro de los interesantes atractivos de esta sierra son sus conocidas grutas. Kilometros de sistemas de cavernas se conectan bajo tierra. Cada año durante el mes de Marzo, espeleólogos de todo el mundo vienen a explorar las profundidades. Mundos subterraneos que incluyen ríos, cascadas y especies muy particulares se esconden tras de pequeñas entradas.

Las fotos de la cascada y el río son de San Andrés Tzicuilan. Además de la iglesia del centro, fotografiamos la iglesia conocida como la Puerta del Cielo y su cementerio. Agradecemos a Griselda Guzmán Dominguez de la Secretaría de Turismo por la información que nos facilitó para hacer posible este reportaje.

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