“La inminencia de la guerra”
Comunicado de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina

La inminencia de una nueva guerra, anunciada explícitamente, expuesta en todos los medios, nos produce no sólo un sentimiento de profundo rechazo, sino también de consternación.

¿Hasta cuándo y hasta dónde llegará la locura de quienes suponen o desean detentar un poder total, y que para hacerlo no miden consecuencias, sólo cuentan sus ganancias?

¿Será necesario una vez más expresar el dolor y el rechazo con palabras, declaraciones, manifestaciones públicas, denuncias contra esta ideología dominante de violencia sin fin?

Por reiteradas, por sucesivas y simultáneas, las declaraciones que hacemos en contra de la guerra, como expresión máxima de la violencia organizada, corren el riesgo de convertirse escandalosamente en lugares comunes.

Tenemos la convicción de que las razones que se esgrimen para declarar esta guerra son sólo una arista de la verdadera guerra que viene librando un orden global que en forma despiadada ejerce un poder que se cobra cada día la vida de los más débiles.

Junto a nuestro NO a la guerra, NO a todo tipo de violencia, nuestro llamado es a que nos atrevamos a develar, denunciar y rechazar la perversa ideología predominante en este mundo globalizado. Una ideología que usa todo lo que tiene a mano, también a la religión, para justificar lo injustificable: el intento de reforzar el predominio de una raza, de una cultura, de una economía, de un estilo de relaciones humanas y organización comunitaria, desconociendo la riqueza de la diversidad y el pluralismo.

La guerra de la que se trata supone además de las armas concretas, otras armas cotidianas y letales: la pobreza, el hambre, la desocupación, la enfermedad, la ignorancia, la falta de dignidad, la exclusión.

Usar la muerte (violencia- guerra) como medio para sustentar la vida de unos pocos a costa de la vida de las mayorías, sigue siendo parte de esta demencial carrera de aquellos que sólo creen que es verdadero lo que alcanza a ver su estrecha y xenofóbica mirada.

“En cuanto lo hiciste a uno de mis hermanos pequeños a Mí me lo hiciste” dijo Jesús.

Para nosotros y nosotras, como Iglesia Evangélica, parte del pueblo de Dios, este precepto nos ayuda a mirar desde otra óptica, a no llamar enemigo al diferente, ni considerar peligroso o subversivo a quien tiene otros sueños; a no considerarnos dueños ni dueñas de la verdad, sino copartícipes de una Gracia: ser huéspedes de Dios en la casa que El preparó para toda la humanidad.

¡! No a la Guerra. No a la Violencia. No a la mentira. No a la exclusión!!

¡Sí a la Paz! ¡ Sí a la Vida libre, digna, inclusiva y plena como Jesucristo nos invita a vivir!!

Pastora Nelly Ritchie • Obispo de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina

(contribución de Rev. Oscar Ramos, Goshen. IN)