México del Norte

Por:Jorge Mújica

El 3 por 1

Tradicionalmente, enero es un mes que corre despacito, particularmente aquí donde no es raro estar a diez grados bajo cero. Pero el presidente Bush empezó el año como si fuera su último. En menos de una semana propuso tres planes de largo alcance. Como la guerra contra Irak ya no le garantiza la reelección, pues en noviembre habrán muerto más soldados que las víctimas de las Torres Gemelas, Bush suelta propuestas como ametralladora.

El primer plan trata de combatir las olas inmigratorias de indocumentados. Busca una puerta revolvente que cada tres años traiga unos cinco millones de trabajadores para hacer todo lo que los “ciudadanos” no quieran hacer.

El segundo, propone gastar millones de dólares en el Viaje a las Estrellas. Una especie de colonización de la Luna para usarla como base para viajes interplanetarios.

El tercero, pretende combatir la corrupción evitando que los funcionarios corruptos hagan turismo en Estados Unidos.

Corrupción, turismo e inmigración

Bush comenzó el año afectando el turismo con su programa US-VISIT, tomando fotos y huellas digitales a todos los turistas. El anuncio bastó para que el 30% de los mexicanos dijeran en una encuesta que no visitarán Estados Unidos.

Con el programa anticorrupción, otro 30% de mexicanos ya no podría entrar a Estados Unidos, contando a exmiembros de gabinetes presidenciales, exdiputados, exsenadores, y demás. Claro que Bush no habló de los funcionarios gringos. Si lo hiciera, se podría quedar con medio gabinete, comenzando por su vicepresidente Dick Chaney, a quien tuvo que defender ante la Suprema Corte por sus poco claras relaciones comerciales con las compañías de energía como Enron y las que ahora hacen negociazos en Irak como la Halliburton. O docenas de funcionarios gringos como el exalcalde Ronald Corn, quien se robó 339,000 dólares del municipio, o el exComisionado de Seguros Chuck Quackenbush que recibió 2 y medio millones de dólares de compañías de seguros para sus campañas electorales, o el gobernador republicano de Connecticut John Rowland investigado por favorecer con contratos gubernamentales; o el mismo Paul O'Neill, ex Secretario del Tesoro, quien supuestamente anda revelando documentos secretos de Bush y su agresión contra Irak. También en la lista estarían el senador de Alaska Ted Stevens, quien se hizo archimillonario con acciones en las compañías beneficiadas por contratos federales y muchos más.

Quizá Bush debe combinar sus programas: podría mandar a la Luna a todos los funcionarios gringos corruptos y reemplazarlos por inmigrantes honrados, de esos que abundan. Y si les da la ciudadanía hasta votarían por él y se reelegiría cómodamente. No fregaría el turismo, combatiría la corrupción y nos daría nuestro cachito de "Sueño Americano".