Mexico del Norte

Por Jorge Mújica

Mis taxes y mis servicios

Desde hace años los migrantes en Estados Unidos han cuestionado la frasecita aquella de "No taxation without representation" cuya tradicción al español es algo así como "no al pago de impuestos sin representación". La frase sirvió de pretexto hace más de 200 años, para que las colonias inglesas iniciaran su guerra de independencia. En corto, quiere decir que no se vale pagar impuestos sin recibir nada a cambio.

Los migrantes la han cuestionado fuertemente, porque a pesar de pagar impuestos por todos lados, no tienen representación en ninguno. Contradiciendo al principio que dio origen a Estados unidos, una decisión de la Corte en Illinois dice que la representación es un derecho exclusivo de los ciudadanos mayores de edad. Los menores de edad, los residentes legales, los indocumentados y los demás, no tienen ese derecho.

Los trabajadores latinos jóvenes de hoy están pagando por las jubilaciones de los trabajadores blancos viejos de ayer, porque lo que aquellos aportaron ya se gastó en Afganistán, Irak y otras aventuras bélicas al otro lado del planeta.

Y tanto necesitan que hasta se inventaron el ITIN, famoso Número de Identificación de Pagador de Impuestos que se extiende a los indocumentados para que le caigan con su contribución.

Así las cosas, un amigo del Gobernator en California está promoviendo otra iniciativa del tipo de la 187 de hace diez años, que le quitaría servicios sociales básicos a los indocumentados. Si junta medio millón de firmas, su propuesta entraría a votación en noviembre.

Pero en californiana no son tontos. Ya están trabajando en una contrapropuesta que asombra por su simplicidad. Se trata de una iniciativa ciudadana de ley, que diría algo así como "los proveedores de servicios deberán constatar que el usuario paga impuestos".

Así de fácil. Es una consecuencia lógica de la otra frase, la de No Taxation.

Sería de lo más simple, dicen quienes la promueven bajo el nombre de HELP-CAL, Human Economic Liberty Program for Califonia. Las clínicas y hospitales, por ejemplo, solamente tendrían que revisar un talón de pago donde conste que se descontaron impuestos, o pedir la última declaración anual, o más fácil todavía, pedir el último recibo del supermercado, para que los servicios quedaran asegurados.

La propuesta viene a la medida, ahora que todo el mundo habla de inmigración. Como los demócratas andan enojados por el aparente apoyo de Vicente Fox a la política migratoria de Bush, lo acusan de agachón y hasta proponen hacer muros en la frontera.

Si aceptáramos su programa bracero de tres años sin chance de residencia ni ciudadanía, habría que exigir que los chambeadores no paguen ni un dólar de impuesto en los tres años. Ni declaraciones anuales, ni FICA ni los "impuestos del vicio" al tabaco y al alcohol, nada.

O, en vez de que les retengan una parte del salario para devolvérselos al regresar a México, mejor que les devuelvan todos sus impuestos. Ese es el sistema que ahora impera para los turistas, que al salir del país pueden pedir la devolución de todo lo que hayan pagado en impuestos.

Aquí en México del Norte paga uno cerca del 30 por ciento de los ingresos en impuestos. Con el programa de tres años, podría uno regresar con un año completo de salarios.