Mientras dormíamos, otros hacían decisiones que afectaban al mundo entero. Eso, tal vez desanima a la mayoría de la gente, pero me dí cuenta que también había otros que habían estado despiertos, los cuales no tienen los recursos económicos ni los medios de comunicación necesarios para expandir fácilmente sus ideas, aunque siguen creciendo en número y empiezan a hacer una diferencia.

Por ejemplo, debemos saber que durante el período del 2001-2003, Estados Unidos tuvo más de 730 instalaciones militares y bases en más de 50 países. Las bases militares de EU representan la historia de intervención armada y el control sobre regiones, pueblos y recursos; además ellas muestran el mal uso de los recursos que podrían haber sido usados para programas sociales y medioambientales constructivos, tanto nacional como internacionalmente.

En el caso de Latinoamérica y el Caribe, las bases militares aseguran el acceso a los mercados y a la obtención de recursos naturales, tales como el petróleo. Las operaciones y mantenimiento de esas bases generalmente se ‘contratan’ a compañías privadas.

Fuera de Colombia, el pentágono tiene otras cuatro bases militares en Ecuador, Aruba, Curazao y El Salvador.

Fuera de eso, tiene presencia militar menor en Antigua, Perú, Venezuela (sacados en Mayo 2004) y la Isla Andros, en Bahamas.

Ni siquiera Cuba se ha visto libre de la presencia militar estadinense. La base de Guantánamo le ha servido a EU para alojar los prisioneros de guerra mientras evade la aplicación de la ley internacional sobre prisioneros.

De otra parte, a medida que se observa el proceso del Foro Mundial de Brazil, vemos la acción de miles de activistas de ONG, iglesias, organizaciones de paz, partidos verdes y otros. Ellos junto con los pueblos nativos de los países del tercer mundo están dando voz a su preocupación por la gente, la tierra, los valores, tradiciones y formas de vida afectadas por los intereses del poder y el dinero.

Dondequiera que la gente demanda sus derechos, los gobiernos locales se respaldan en sus ejércitos entrenados por EU para reprimir cualquier clase de protesta.

Todo esto ha ocurrido mientras dormíamos. Mientras que las agro industrias hacen posible traer frutas y café baratos de otras tierras, continuamos ignorando como llegan esos productos a nuestra mesa.

Continuamos culpando a otros paises por la producción de drogas y continuamos ignorando la demanda doméstica. Aún más, continuamos ignorando de donde procede la inversión para tales negocios y donde se guarda y se reinvierte la ganancia.

Mientras dormimos, la guerra y la violencia arruinan la vida de los pueblos en todo el mundo, sus tierras son destruidas junto con su cultura y tradiciones. Contamos los muertos estadinenses en Irak pero, contamos también los civiles iraquíes muertos? Sabemos de la gente desplazada por la violencia y la guerra en lugares como Colombia y Filipinas? La violencia que reina en otros países está sin duda alguna relacionada con nuestro consumo.

Si usted tuviera que hacer una decisión respecto al dinero de sus impuestos, le gustaría invertirlos en educación, desarrollo comunitario o salud? Sabía usted que el dinero de sus impuestos es utilizado para fomentar la guerra en todo el mundo?

Cuándo fue la última vez que habló con alguien fuera de sus círculos regulares? Cuándo hizo una pregunta a algún individuo y verdaderamente escuchó su respuesta, no para argumentar sino para comprender?

Podemos continuar una cultura de hablar y estar en contacto con la gente “como nosotros”, y eso es cómodo. Podemos continuar creyendo que el envío de nuestras ideas por correo electrónico y que el estar de acuerdo en participar de cuando en cuando en demostraciones, es importante. Cuando nos sumergimos en nuestra propia ‘cultura’ nos arriesgamos a ignorar a otros. Podríamos hacer el esfuerzo de tener un encuentro con ellos?