¿Qué es el Foro Social Mundial?

En Porto Alegre, se dieron cita casi 100,000 activistas de todo el mundo para unir sus esfuerzos de resistencia contra la llamada globalización neoliberal del sistema capitalista global. Según sus organizadores, el FSM es “un espacio de debate democrático de ideas, profundización de la reflexión, formulación de propuestas, intercambio de experiencias y articulación de movimientos sociales, redes, ONGs y otras organizaciones de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo, y buscan la construcción de una sociedad planetaria que tenga al ser humano como el centro.”

El movimiento mundial de resistencia contra el neoliberalismo cobró visibilidad mediática a partir de 1998, cuando la mobilización masiva de una inusual alianza de sindicalistas, movimientos comunitarios y grupos de izquierda logró interrumpir, para sorpresa de muchos, una reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle. Desde entonces, este movimiento ha protagonizado enormes protestas contra reuniones de la OMC y otras instituciones financieras internacionales (IFIs) en varias ciudades alrededor del mundo. A raíz de dichas experiencias, la idea del FSM va surgiendo como contraparte del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, donde representantes de los gobiernos del mundo y de las IFIs se reúnen cada año para consolidar su agenda política y económica neoliberal.

Este contexto nace el FSM en Porto Alegre, cuna del “presupuesto participativo”, en el 2001. Desde entonces se ha reunido en Porto Alegre cada año, excepto el pasado, cuando se llevó a cabo en Mumbai, India. En él participaron movimientos, grupos y organizaciones indígenas, campe-sinos, ambientalistas, comuni-tarios, urbanos, sindicalistas, religiosos, antimilitaristas, femi-nistas y de derechos humanos, entre muchos otros, pero no partidos políticos electorales (aunque algunos partidos, como el PT brasileño, han contribuido muchísimo a su realización y crecimiento). Aunque los medios corporativos han intentado tacharlo como albergue del movimiento “anti-globalización”, para muchos de sus integrantes el lema del FSM, “Otro mundo es posible”, es ejemplo de una voluntad de luchar por una globalización diferente, basada en la solidaridad y no en las ganancias.