De las remesas y otros números

México del Norte • Jorge Mújica Murias

Sin sorpresas se recibió en México del Norte la noticia de que, otra vez, sus ciudadanos rompieron el récord de remesas enviadas al Sur durante 2004: 17,000 millones de dólares, según el Banco de México. En comparación, los 17 mil millones de dólares del 2004 son iguales a lo que todos los estados recibieron gracias a los excedentes petroleros.

Desde 2001 las remesas le han ganado al turismo, y desde el 2003 son mayores a la inversión extranjera directa, es decir, a los negocios extranjeros en México.

Han aumentado más de 2 mil por ciento desde 1980, y equivalen al 2.3 por ciento del producto interno bruto, ganándole a la minería y la generación de electricidad y agua. Dejan chiquito a lo que el gobierno cobrará este año en impuestos diversos, excepto el IVA y el impuesto al salario, pero contando al llamado “impuesto al activo”, al impuesto de tenencia y uso de vehículos y al impuesto sobre automóviles nuevos.

Para Ortiz Martínez el aumento se debe a que se cuentan mejor los envíos, porque cada vez más se mandan por vías formales. Para el Secretario de Hacienda, Francisco Gil, más que un aumento real se trata de un mayor uso de envíos a través de los bancos y servicios de transferencias de dinero, por la baja en comisiones. Dice el Banco Mundial que en cinco años el costo de enviar remesas de Estados Unidos a México bajó a la mitad.

Según el economista Raúl Hernández Coss, que en 1999 el envío más barato a México costaba 25 dólares y el costo promedio era de 31 dólares. Ahora hay opciones de envío de tres dólares y el promedio es de 14 dólares.

Para el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, se debe a la incapacidad del gobierno federal y del sector privado para generar empleo. Esta incapacidad se balancea con la salida de mexicanos hacia Estados Unidos y la intensificación de las remesas.

“Si se repartiera ese dinero, uno de cada cuatro mexicanos de menores ingresos obtendría el equivalente a dos salarios mínimos”, dice el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez.

 

¡México, creo en ti!

Pero no todos necesitan nuestras remesas. Al mismo tiempo del anuncio de nuestro récord, la revista Forbes publicó su lista de los 500 más ricos del mundo, y 11 mexicanos están en la lista. Los encabeza Carlos Slim Helú, con una fortuna personal de 13,900 millones de dólares, igualito a todas nuestras remesas del 2003.

Comparado con él, Roberto Hernández casi resulta un miserable, porque apenas tiene 2,000 millones de dólares. Este “pobre” millonario era el dueño de Banamex, banco que recibió apoyos aquél mal llamado “rescate

bancario de 1995”, aunque tenía ganancias mayores que las permitidas para obtener los beneficios del famoso Fobaproa. La fortuna de Hernández se debe en parte a que le vendió Banamex al banco gringo

Citibank.

En México Citigroup ganó más del doble que en Japón el año pasado, 1,691 millones de dólares y eso que Japón es la segunda economía mundial. Curiosamente, Citigroup reportó exactamente 17 mil 46 millones de dólares de ganancias en 2004, igualito que nuestras remesas.

De México sacaron casi el 9 por ciento de sus ganancias mundiales, y el responsable es, claro, Banamex. En solo tres meses, Banamex ganó para Citigroup más lana que la del resto de América

Latina o de todos los países de Europa, Medio Oriente y África gracias, entre otras cosas, a sus altos intereses.

Otro pobre riquillo es Ricardo Salinas Pliego, balconeado por algunas operaciones comerciales poco claras con las que ganó 109 millones de dólares. Es presidente de TV Azteca y Banco Azteca, y dueño de Elektra, las tiendas donde las remesas no se pagan en efectivo porque “no hay cambio”, y a cambio dan licuadoras y tostadoras, o “vales” para comprar en la misma tienda.

Estos mexicanos tienen, calcula Forbes, 35 mil 500 millones de dólares, el doble de lo que todos los ciudadanos de México del Norte mandamos en “nuestro año récord” para medio mantener a nuestras familias.