El Foro Social Mundial se instaló en Porto Alegre.

Activistas de los cinco continentes están reunidos en esta ciudad del sur brasileño, en un encuentro que es un rito anual de oposición al capitalismo de las grandes corporaciones y a la brecha entre los que tienen casi todo y los que no tienen nada.

Cerca de 100 mil personas participan en la quinta edición del Foro Social Mundial, surgido en 2001 como antítesis del Foro Económico Mundial, realizado en Davos, Suiza y que desde entonces se realiza en la misma fecha.

El primero de los debates en Porto Alegre, exigió la “anulación inmediata e incondicional” de la deuda exterior de los países en desarrollo, comenzado por los del sudeste asiático que fueron golpeados por las olas gigantes.

El argentino Adolfo Pérez Esquivel, ganador del premio Nobel de la Paz de 1980, anunció el inicio de una “campaña mundial” para presionar a los países más ricos del planeta y lograr “no una condonación, sino la anulación” de una deuda que calificó de “ilegal”, “ilegítima”, “inmoral” y “criminal”. El cifró la deuda de los países en desarrollo en 1.6 billones de dólares y añadió que cada año son pagados 300 mil millones de dólares sólo por concepto de intereses. Y añadió : “la solidaridad con los países del sudeste asiático que en diciembre pasado fueron arrasados por las olas gigantes no es sincera por parte de los gobiernos del primer mundo”, que “no se han planteado una sola acción concreta para mejorar las condiciones de pobreza de esas naciones”.

Denunció que los 6 mil millones de dólares en ayuda prometidos por los países más ricos del mundo “son absurdos y ofensivos” si se comparan con los 400 mil millones de dólares anuales del presupuesto militar de Estados Unidos o con los 200 mil millones de dólares que “ya se han gastado en la guerra de Irak”.

Según Pérez Esquivel, que estaba acompañado por activistas de India, Filipinas, Indonesia y Haití, en el desastre ocurrido en diciembre pasado “los más pobres aportaron la mayoría de los muertos, como siempre”.

El haitiano Camille Charmes alertó sobre los otros “tsunamis sociales” que ocurren cada día en el mundo y puso como ejemplo la situación de su país, hundido hace décadas en la miseria y graves conflictos políticos.

Afirmó que mientras la ayuda de 1,500 millones de dólares acordada el año pasado en la llamada Conferencia de Donantes “aún no ha llegado”, el Banco Mundial exigió a principios de este año que el gobierno haitiano cancelase 56 millones de dólares, correspondientes a los intereses de su deuda.