Carta al Editor y a la comunidad.

Por: Lisa Koop, Abogado de Inmigración

Hasta que los inviernos de Indiana lo acabaron, solía tener un aviso en mi carro que decía. “ Ningún ser humano es Ilegal”. Con este, esperaba pasar el mensaje de que ser un inmigrante indocumentado en los Estados Unidos no la convierte en ilegal. Uno no puede ser una persona illegal. Eso pensaba, hasta que recientemente, la Casa de Representantes de los Estados Unidos pasó la H.R. 4437, una pieza de refuerzo a la reforma de legislación de inmigración. Si la legislación es aprobada por el Senado y firmada como ley por el presidente, convertirá la existencia misma de una persona indocumentada en nuestras comunidades como un delito mayor o criminal. También le permitiría al gobierno enjuiciar a casi cualquier estadinense que ayude o haya tenido contacto regular con personas indocu-mentadas. Además restringiría aún más nuestras leyes de inmigración, ya de por sí severas, y no haría nada por aliviar el sistema de inmigración ya de por sí sobrecargado y bajo en recursos que existe en la actualidad.

Aquí en la parte norte de Indiana, podemos ser testigos de las realidades de nuestras actuales políticas de inmigración. Podemos ver en carne y sangre las repercusiones de nuestra inhumanas e inflexibles leyes de inmigración. Los empleadores no pueden contratar trabajadores capaces que no pueden presentar un número válido de seguro social. Los trabajadores de la salud encuentran pacientes indocumentados sufriendo de enfermedades que se pueden prevenir y que no han sido tratadas debido a los pocos recursos disponibles a los individuos que no califican para Medicaid. Algunas organizaciones de desarrollo comunitario no pueden proveer vivienda a las familias que no pueden demostrar residencia legal.

Bajo el actual sistema, la mayoría de la gente indocu-mentada no tiene forma de ganar un estatus migratorio. Si el indocumentado tiene un miembro de familia cercano con estatus, el o ella tienen solamente una probabilidad marginal. En la actualidad, un ciudadano de los Estados Unidos esperará trece años antes de que a su hermana de México le sea permitido unírsele en los Estados Unidos. Un residente permanente legal esperará cerca de siete años antes de que pueda reunirse con su esposa mexicana. No podemos pedirle a las personas que permanezcan separados de los miembros de familia, ni podemos esperar que se devuelvan o permanezcan en sus países donde no pueden proveer el sustento de sus familias en sus tierras de origen.

Para dar una verdadera bienvenida a todas las personas, necesitamos una verdadera reforma de inmigración. Necesitamos que nuestros representantes comprendan que una reforma de inmigración como la H.R. 4437, solamente conducirá a los indocumentados más entre la sombras y nos robará de los dones que ellos traen a nuestras comunidades. Por favor llame, escriba o envié un correo electrónico a Chris Chocola, Mark Sauder, Evan Bayh y Richard Lugar. Díganles que la parte norte de Indiana es una comunidad que da la bienvenida y que desea apoyar una reforma migratoria que reconozca la realidad y celebre la diversidad. Queremos que cada miembro de nuestra comunidad tenga la posibilidad de contribuir al mejoramiento de todos.

Notre Dame Legal Aid Clinic