Los inmigrantes trabajan por mejorar sus condiciones

Los “centros de trabajo” del país, un total de 137 organizaciones que trabajan en 31 estados, indocumentados la mayoría de sus tres millones de miembros, se han convertido en una fuerza pujante para promover y defender los derechos laborales de los inmigrantes de bajos ingresos, e incluso se movilizan para ayudar a sus hermanos de clase en otros países, dio a conocer un estudio del Economic Policy Institute.

“Hay un nuevo movimiento de organizaciones de base y raíz local en todo el país que está llenando el vacío dejado por instituciones tradicionales que están en declive”, explicó Janice Fine, autora del libro “Organizando a los trabajadores en la orilla del sueño”, en el que estudia este novedoso fenómeno laboral.

La mayoría de las instituciones estudiadas por Fine defienden a inmigrantes de México, Centro y Suramérica (el 58%) y el mayor porcentaje de los trabajadores afiliados a ellos son monolingües. El español es la lengua dominante dentro del conjunto.

Aunque los centros tienen raíces en los años 50 y 60, una nueva hornada de trabajadores inmigrantes en los años 80 y 90 le ha dado a esa expresión de organización laboral un nuevo cariz, señala el documento.

Además de proveer asesoramiento legal, ayuda para organizarse y talleres de capacitación, los centros de trabajo dan a conocer por medio de estudios pertinentes las condiciones en que trabaja y subsiste ese estrato de la economía, y además la manera en que interviene en actividades de cabildeo y acción legislativa para mejorar su situación.

Los centros de trabajo, como los llama Fine, a falta de mejor nombre ­como ella misma reconoce­, incluyen proyectos como el Centro de trabajadores filipinos de Los Ángeles, creado por estudiantes filipinos de UCLA y el Centro de trabajadores de la costura, también de Los Ángeles.

Aunque la vasta mayoría de los centros a que se refiere el estudio han sido creados para beneficio de trabajadores extranjeros, existen algunos, especialmente en el sur del país, que sirven a los afroamericanos.

Los centros de trabajo, según la investigadora, están imbuidos de una mentalidad global que los motiva a colaborar con causas laborales en otros países. Por ejemplo, Enlace, una red con la que varios de los centros se encuentran afiliados, organizó varias acciones en Estados Unidos en favor de un grupo de trabajadoras de Coahuila, México, que intentaban organizar un sindicato de una empresa perteneciente a la transnacional estadounidense Sarah Lee.

Aunque en su origen los centros de trabajo son proyectos independientes con raíces locales, 51 de los 137 están afiliados con una de tres organizaciones: National Day Laborer Organizing Network, Enlace e Interfaith Justice Worker.