“Sin maíz, no hay país”

Cargando mazorcas de maíz y con sombreros de palmas, los casi 45 mil asistentes marcharon durante más de dos horas bajo los intensos rayos del sol de la Ciudad de México. Con la presencia de Andrés Manuel López Obrador, organizaciones obreras y sindicales marcharon por las principales calles del Centro Histórico de la capital del país para protestar por el alza en los productos de principal consumo en la alimentación mexicana y exigir el aumento a los salarios.

“Menos pan (en referencia al Partido Acción Nacional, en el poder), más tortillas”, “Se ve, se nota, Felipe es un idiota”, “La fuerza del pueblo reclama dignidad”, gritaban los contingentes de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), del Frente Popular Revolucionario, el Sindicato Mexicano de Electricistas y una centena de vagoneros, quienes encabezaron la manifestación con pancartas contra las alzas, el neoliberalismo, la privatización y los bajos salarios, entre otras demandas.

“Venimos a pedir ayuda a las autoridades para que bajen el precio de las tortillas porque están muy caras y a la gente pobre ya no nos alcanza para comer”, explicó una mujer de 50 años, proveniente de la delegación Xochimilco, al sur de la ciudad.

Y otro, originario del estado de Puebla, explicó que el aumento a la tortilla y los insumos para producirla también afecta de manera sustancial a los campesinos que se ven obligados a abandonar sus tierras y buscar oportunidades como migrantes ilegales en Estados Unidos.

“Ojalá que el Gobierno recapacite y retome el rumbo del país, no es justo que sus primeras decisiones sean para aumentarle el precio a los productos que más necesitamos los mexicanos para sobrevivir”, comentó.

La diputada del Partido Verde Ecologista, Verónica Velasco, leyó el documento denominado “Declaración del Zócalo. Compromiso de Unidad”.

Velasco estableció que se requiere la construcción de un gran acuerdo nacional que se transforme en un nuevo pacto social que beneficie y que tenga como ejes fundamentales la defensa de la soberanía nacional, alimentaria y energética, así como del salario y del empleo.

Este documento fue firmado por las distintas organizaciones campesinas, sindicales, civiles y políticas que convocaron a lo que denominaron una “manifestación histórica”.

Al asumir el poder, Calderón prometió que la lucha contra la pobreza, la generación de empleos y el combate a la delincuencia serían los pilares de su gestión que concluye en 2012.