Hay un tiempo para todo

Todo tiene su momento oportuno;

hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;

un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar;

un tiempo para matar, y un tiempo para sanar;

un tiempo para destruir, y un tiempo para construir;

un tiempo para llorar,  y un tiempo para reír;

un tiempo para estar de luto, y un tiempo para danzar

un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas;

un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse;

un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir;

un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar;

un tiempo para rasgar,  y un tiempo para coser;

un tiempo para callar,  y un tiempo para hablar;

un tiempo para amar,  y un tiempo para odiar;

un tiempo para la guerra,  y un tiempo para la paz.

Eclesiastés 3 : 1-8

He estado pensando mucho acerca de estos versos bíblicos en estos tiempos cuando tantas vidas deben estar tomando decisiones duras acerca de su futuro inmediato.

Me refiero claro está a los inmigrantes que están siendo afectados por las severas leyes, ordenanzas y actitudes que últimamente se han creado en su contra.

He estado hablando con algunos y están dispuestos a resistir y sobrellevar la situación lo mejor que puedan.

Otros tienen miedo y se han rendido y han decidido irse.

No hay una regla general acerca de qué van a hacer; después de todo, qué puede uno hacer si dos de sus hijos nacieron en México y tres nacieron aquí? Y si todos se han criado aquí y aún no han terminado la escuela superior? Aún más, qué hacer si ellos hablan más inglés que español?

Y qué hacer si entró como turista a EU y han pasado 14 años? Ya compró una casa y la mayoría de sus parientes y amigos están aquí; adónde se devuelve y adonde quién se devuelve?

Y tenemos el caso en que uno de los cónyuges es ciudadano y el otro un inmigrante indocumentado. Vamos a dividir la familia por mitad? Y quién debe quedarse con los niños y quién los va a mantener?

Algunos me han contado que están perdiendo sus propiedades, otros me dicen que ya no les importa; que aun están jóvenes y pueden empezar de nuevo en otro lugar.

Y yo me pregunto, cuál de los versos bíblicos aplica a sus circunstancias?

Es tiempo de desistir, llorar y tirar?

Qué tiempo es para nosotros? Es tiempo de callar o es tiempo de hablar?

Es tiempo de amar? Habrá un tiempo de paz?

Cuando miro en los ojos de los inmigrantes me pregunto: Si fuera yo la que estuviera enfrentando esta odisea, qué esperaría de otros?

Hay un tiempo para todoÉincluso un tiempo para luchar por lo que es justo, aunque aprentemente no nos afecta directamente; pero en realidad si nos afecta.

Cuando se vayan, las casas y negocios vacíos nos golpearán muy duro y entonces entenderemos.