• México del Norte •
El iceberg electoral
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Por Jorge Mújica Murias

El tema “no existe, no es importante y no se ve”, sin embargo hundió más de un barco el “supermartes” electoral, el más importante, el Titanic de Mitt Romney.

Seamos claros: él no “renunció” a continuar en la contienda electoral, los votantes lo renunciaron al no optar por él.

Aunque unos digan que eso sucedió porque los conservadores más recalcitrantes no votaron, creo que fue un problema de cálculo político.

Al salir de las urnas en Arizona, la prensa asociada encuestó a votantes republicanos y descubrió que en el único estado en el país que se ha votado una ley antiinmigrante, el candidato republicano pro inmigrantes triunfó. Romney obtuvo los votos de quienes “creen que la inmigración es el tema más importante que enfrenta la nación”, y de los que piensan que “los ilegales deben ser deportados”; mientras que quienes votaron por McCain dijeron que “deben tener una oportunidad de solicitar la ciudadanía y de quedarse en el país”.

Por cierto, este se llevó tanto el voto de los pobres, como de quienes tienen ingresos de 15,000 a 30,000 dólares y de los más ricos, los que ganan más de 200,000 anuales. Romney, de quienes ganan de 30 a 200 mil.

Por último, McCain fue apoyado por los que “ tienen sentimientos negativos hacia la administración Bush”.

El chirrión por el palito

A nivel nacional, vemos las mismas tendencias. En Iowa, New Hampshire y Carolina del Sur, con amplias poblaciones blancas, los candidatos que peor hablaron de los inmigrantes no lograron grandes resultados.

En Iowa, el 57% favorece la ciudadanía para los indocumentados, y solamente un 23%, su deportación. En New Hampshire, el tema migratorio quedó en tercer lugar de importancia entre los consultados.

En Florida, los inmigrantes republicanos decidieron darle el 80% de su voto a McCain. Según la encuesta de CNN, solamente cuatro de cada 10 republicanos del estado favorecen la deportación, y el resto acepta un estatus legal de residencia o la posibilidad de la ciudadanía para los indocumentados. Entonces: ¿por qué Hillary y Obama le tienen miedo al iceberg?

Ella dice que “el país tiene que asegurar sus fronteras, pero también resolver la situación de 12 o 14 millones de personas que ya están aquí y tendrían que pagar una multa, aprender inglés y ponerse al final de la línea de espera”. Es decir, un discurso de Bush. Ni siquiera apoya las licencias de manejo.

Obama sí las apoya e insiste con los programas “trabajas y te vas” de empleados huéspedes.

Según Mitofsky International, Obama “tiene el apoyo de demócratas que piensan que los ilegales deben tener una oportunidad de solicitar la ciudadanía y de quedarse como trabajadores temporales”, y que Hillary “lidera entre quienes dicen que deben deportarlos”.

O sea que las opciones demócratas están divididas entre deportarnos o dejarnos como “huéspedes”.

Entonces, habrá que votar por el tercer partido.