Diálogo ecológico :Un peligro dulce

Oí una referencia recientemente al “chocolate ambientalista” y me preguntaba qué ingredientes entran en el chocolate que despertaría inquietudes ambien-tales. ?

Ben Moran, Providence, RI

Como el café, el cacao sólo se produce con éxito en regiones ecuatoriales. Por eso, a medida que la demanda mundial por el chocolate crece, también sube la tentación entre los cultivadores de despejar más selva tropical para el monocultivo del cacao. Como resultado, se obtienen campos abiertos con escasa diversidad vegetal y animal, más la vejación de las selvas vírgenes. A su vez, la mayoría de estas plantaciones utilizan cantidades copiosas de agroquímicos nocivos para el medioambiente.

Otro problema con la producción del chocolate, aunque no específicamente una preocupación ambiental, son las condiciones laborales de quienes trabajan en ella. El Instituto Internacional de la Agricultura Tropical ha documentado unos 284,000 niños de entre 9 y 14 años que trabajaban en condiciones peligrosas en granjas de cacao en el África Occidental. En la Costa de Marfil, de donde proviene más de 40% del cacao mundial, los trabajadores de esta industria menores de edad son superexplotados, casi en un régimen de esclavitud. Como resultado de estas y otras injusticias, los partidarios del “comercio justo” identificaron a grandes productores con el fin de presionarlos para que mejoren las condiciones laborales y paguen salarios que permitan a los trabajadores sacar a los niños de los campos y ponerlos en la escuela.

Algunos han solicitado ayuda de científicos y grupos ambientalistas para encontrar maneras de producir chocolate de manera sostenible. La organización no lucrativa Rainforest Alliance, que trabaja en problemas similares con los cultivadores del café, está ahora colaborando con los del cacao en Ecuador, para desarrollar la producción y estándares de procesamiento en forma ambiental y socialmente responsable, intentando mantener áreas críticas de conservación, reducir presiones hacia la transformación de terrenos forestales en plantaciones de cacao, así como proporcionando ventajas sociales y económicas a las comunidades locales.

Consecuentemente, unos 2,000 productores ecuatorianos formaron cooperativas que ayudan a encontrar nuevos mercados para sus productos, mientras supervisan la adherencia a estándares de trabajo justos y medidas de protección ambientales.