Más problemas con la Oficina de Vehículos Motorizados

Por:Margie Davis

Cuando Juana Watson, la asesora del gobernador para asuntos latinos e inmigrantes, acordó reunirse con la comunidad hispana local de South Bend el pasado 12 de febrero, tal vez esperaba algo muy diferente a lo que ocurrió.

Watson, así como Dennis Rosebrough ­representante la Oficina de Vehículos Motorizados de Indiana (BMV, según sus siglas en inglés)­, fueron confrontados con muchas preguntas y solicitudes de apoyo por parte de las 150 personas que llenaron el West Side Democratic Club.

Varios manifestantes se dirigieron directamente a Watson, preguntando si ella podía interceder de alguna manera. Sin embargo, ella explicó varias veces que actúa solo como una consejera ante el gobernador y remarcó que no es abogada, por lo cual solamente podía escuchar y reportar lo dicho. Si bien su nombramiento puede hacer suponer que posee algún tipo de autoridad sobre los asuntos de inmigración, Watson aclaró en repetidas ocasiones que esos temas tienen que resolverse a nivel federal. Por eso animó a los presentes a ponerse en contacto con sus legisladores.

Por su parte, los abogados Lee O´Connor y Rudy Monterrosa aportaron información más sustanciosa. El primero de ellos aseguró: “En este país, si usted posee una licencia o bien obtiene algo del Gobierno, no se le puede arrebatar sin tener antes una audiencia administrativa. Eso es básico, no lo permite la Constitución. No existe una ley que obligue a que los nombres correspondan exactamente”. Asimismo, alentó a los presentes que tuvieran alguna situación por resolver a buscar ayuda, pero no individualmente, sino que formen parte de la acción conjunta en la demanda oficial contra la BMV.

El tema de mayor preocupación fue el de la carta enviada el pasado 6 de noviembre por parte de la BMV.

Cristina Gómez, una residente de South Bend, reconoció que quienes poseían dichos números falsos habían causado problemas para todos. “Yo tengo un número de Seguro Social real y aun así tengo que comprobar mi residencia legal”, declaró.

Gómez, que afirmó llevar ya 16 años en esa situación, le preguntó a Rosebrough sobre los rumores que sostienen que las aseguradoras dejarán de brindar cobertura a aquellos quienes pierden su licencia como resultado de la carta de la BMV. Al respecto, el abogado dijo que eso era un asunto entre la persona y la compañía.

Cuando Rosebrough afirmó que no se necesitaba de un número de Seguro Social para renovar las placas, varias personas comentaron los problemas que enfrentaron precisamente en dichos intentos.

Por su parte, José J. Pérez agregó que antes de la carta de la BMV, muchas personas habían enviado dinero para el reemplacamiento, pero no fueron renovadas sus licencias ni jamás habían visto el dinero de regreso. En ese caso, el abogado sugirió que hablaran con uno de los gerentes del ramo, quien definitivamente podría solucionar el problema, aunque varias personas replicaron que eso no había sido posible.

Rosebrough brindó al grupo el número de un centro de atención en Indianápolis, asegurando que su “equipo de personal entrenado” podría resolver cualquier problemática. También acordó dialogar al final de la reunión con aquellas personas que no obtuvieron su dinero de regreso.

Otra de las preocupaciones que surgió fue qué les sucede a las propiedades bajo título, en caso de anulación de la licencia. Gómez aseguró que los rumores estaban causando pánico en la gente, quienes vendían sus pertenencias frenéticamente. Rosebrough intentó calmar esta preocupación, afirmando que la BMV no estaba interesada en confiscar la propiedad de nadie. “Se trata de seguridad e identificación”, remarcó.

En tanto, Ramón Ruvalcaba, moderador e intérprete, relató que había recibido una carta que cuestionaba su nombre y que, aunque pudo mostrar prueba de su identidad, así como un número de Seguro Social válido, le dijeron que también tenía que mostrar la prueba de su estado legal. “¿Se trata de seguridad o de identidad?”, preguntó entonces.

Otro de los casos expuesto fue el de Gerardo Uribe, quien posee una carta de hace varios años de la Administración del Seguro Social, la cual verifica su nombre. Sin embargo, esa carta no es válida ante la BMV actualmente.

Además, otra persona en la audiencia comentó que le pidieron que mostrara una tarjeta de residente cuando fue a la oficina de la BMV en South Bend para obtener una nueva licencia después de haberse divorciado y vuelto a casarse. En ese caso, Rosebrough pareció sorprenderse, al afirmar: “¿Por qué preguntaría por eso?”, entonces alguien del público exclamó: “Por un apellido en español”, lo que provocó risas y aplausos entre los oyentes.

Sin afrontar de manera directa ninguno de estos asuntos, Rosebrough sugirió que se consultara la página web de la BMV.

Al finalizar el evento, Ruben Hernández comentó sobre las dificultades que está causando la BMV y la impericia del gobernador por permitir que predominara una atmósfera de miedo y pánico. “¡Están provocando caos!”, exclamó.

El evento fue patrocinado por los miembros de la estación de radio WSBL-L.P. Eliud Villanueva, Ramón Rubalcaba y Rosa Hinojo sirvieron como intérpretes.