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  • Edición impresa de Febrero 16, 2010

Estética

cyc0210b1En 1753, el filósofo alemán Alexander Gottlieb Baumgarten, acuñó el término “estética” dando nombre a una preocupación filosófica que había estado presente durante siglos; el estudio de la naturaleza de lo bello.

Conocida también como la filosofía del arte o la teoría del arte, la Estética, es la rama de la filosofía que se relaciona con la percepción de la belleza y la fealdad. También se ocupa de la interrogante de si estas cualidades se encuentran en las cosas de manera objetiva o si son sólo parte de la mente del individuo que las observa. Es así, que se ocupa de mostrar si los objetos en cuestión poseen cualidades específicas ( estéticas) o solo son percibidos de manera particular por el espectador. Otra cuestión de la estética es si lo sublime y lo bello tienen en sí diferencia.

La estética está íntimamente relacionada con la psicología del arte y la crítica del arte. Con la psicología desde el aspecto de las respuestas humanas al color, al sonido, a la forma, a la línea, a las palabras, y a la manera en que las emociones intervienen en dichas respuestas. Con la crítica por su parte, la relación se limita a la obra de arte, analizando su significado y su estructura, haciendo también comparaciones con otras obras y evaluándolas.

La primera teoría estética, sin ser llamada de esa manera en su momento, fue formulada por Platón, quien consideraba que la realidad se compone de formas que están más allá de los límites de la sensación humana y que son los modelos de todas las cosas que existen para la experiencia humana. Luego Aristóteles también habló del arte como imitación, pero alejándose del sentido platónico, él dijo que uno podía imitar las “cosas como deben ser”, y agregó que “el arte complementa hasta cierto punto lo que la naturaleza no puede llevar a un fin”. El artista separa la forma de la materia de algunos objetos como puede ser el cuerpo humano, e impone la forma sobre otra materia, como un lienzo o el mármol. Esto conlleva a que la imitación no sea solo copiar el modelo original, sino que vaya más allá, a concebir un símbolo del original.

cyc0210b2Por su parte, el filósofo Immanuel Kant, estuvo interesado en los juicios del gusto estético. En su obra Crítica del juicio (1790) proponía que los objetos pueden ser juzgados bellos cuando satisfacen un deseo desinteresado que no implica a las necesidades personales. Además, el objeto bello no tiene propósito específico y los juicios de belleza no son expresiones de las simples preferencias personales sino que son universales. Aunque uno no tenga la seguridad de que así sucederá, puede al menos decir que otros deben estar satisfechos. Los fundamentos de la respuesta del individuo a la belleza, por lo tanto, existen en la estructura de su pensamiento. El arte debería dar la misma satisfacción desinteresada que la belleza natural. Resulta paradójico que el arte pueda cumplir un destino que la naturaleza no puede: puede ofrecer belleza y fealdad a través de un objeto. Una hermosa pintura de un rostro feo puede incluso llegar a ser bella.

 

 

 


 

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