| Manzana - Conciencia del frutero campesino,
 - manzana, entre las uvas y las nueces
- ¡de qué rubor tardío te embelleces
- con el otoño que te presta el vino!
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- Gira en la piel de tu contacto fino
- una dulzura sana, sin dobleces,
- y del reflejo en que tu forma acreces
- llenas, sincera, el vaso cristalino.
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- Porque es tan limpia la pulida esfera
- de tu carne de plata, y tan segura
- que el paisaje que mira, refrigera.
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- Y corre por la helada dentadura
- una acidez, al verte, que no altera
- la sed, sino la moja y la madura.
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- Jaime Torres Bodet
Romance - Era una noche tan rubia
- como de día morena.
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- Cambiaba a cada momento,
- de color y de tristeza,
- y en jugar a los reflejos
- se le iba la existencia,
- como el niño en el mar,
- quiere pescar una estrella
- y no la puede tocar
- porque su mano la quiebra.
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- De noche, cuando cantaba,
- olía su cabellera
- la luz, como un despertar
- de pájaros en la selva;
- y si cantaba en el sol
- se hacía su voz tan lenta,
- tan íntima, tan opaca,
- que apenas iluminaba
- el sitio, que entre la hierba
- alumbra al amanecer
- el brillo de una luciérnaga.
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- ¡Era de noche tan rubia
- y de día tan morena!
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- Suspiraba sin razón
- en lo mejor de las fiestas
- y puesta frente a la dicha
- se equivocaba de puerta.
- Entre el oro de la mies
- y el oro de la hoja seca
- nunca se atrevió a escoger.
- La quise sin comprenderla
- porque de noche era rubia
- y de día era morena.
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Jaime Torres Bodet | |