El ambiente parece lleno de quietud, como si no quisiéramos concentrarnos en los grandes asuntos que nos afectan. Tanta información sobre la guerra ha dejado a los individuos sin esperanza. Por eso, nadie puede acoplarse a lo que ocurre ni puede vivir su vida a plenitud.

La personas continúan yendo a su trabajo, a su estudio o a sus compras como si verdadermente importara; sin embargo, al hacer planes, algo en la parte de atrás de su cabeza dice : “¿De verdad importa?”

Existe ahora un mayor placer en las cosas sencillas de la vida. Después del 11 de septiembre del 2000, la gente empezó a ver la vida con nuevos ojos. He oído de miles que decidieron cambiar de trabajo, o se trasladaron para vivir más cerca de parientes. Otros dejaron de trabajar para la empresa privada y ahora se dedican a actividades sin fines lucrativos. Muchos de los que tomaron esas decisiones son residentes de clase media de los Estados Unidos. No hay tales alternativas para los pobres en ningún lugar de la tierra.

Aunque septiembre 11 significó el comienzo de una nueva era para muchos en el mundo occidental, para los millones que viven en países subdesarollados solo significó que ahora tendrán que pagar por más armas y entrenamiento de los Estados Unidos para defender la tierra que está en manos de la élite sostenida por los intereses de Estados Unidos.

Los desposeídos, tienen poco que perder. Como poco tienen, los que huyen lo hacen para preservar la vida, que es su único tesoro. El globo está siendo recorrido por miles de refugiados de todas partes; tenemos ahora la globalización de los desplazados.

Aquellos que logran llegar a Estados Unidos viven en condiciones tales que no tienen tiempo de divagar acerca de la guerra y sus efectos. Cuando algo va mal en el país, ellos son los primeros en sufrir las consecuencias. Ellos son los primeros en perder sus empleos y sus casas. Para la mayoría de los inmigrantes, la lucha por la supervivencia diaria les toma la mayor parte de su energía.

Me siento mal por el pueblo de Irak, ellos han sufrido un bloqueo económico por diez años, como el de Cuba por 40 años; además han soportado el continuo bombardeo por diez años y el efecto de los químicos usados durante la Guerra del Golfo Pérsico. De acuerdo al mundo occidental, Irak sufre debido a Sadam Hussein. Y yo pregunto: Puede la maldad venir solo de un hombre? Cuántos han participado en la suerte actual del pueblo Iraquí? Somos responsables de esto en alguna forma?

Recibí un correo esta semana, en el cual se anima a la gente a orar para que Sadam Hussein acepte el exilio. Significa esto que solo un hombre es culpable de la actual situación? Amo la forma en que los pobres aman la vida mientras aceptan la carga de los pecados del mundo. Oraré para que las partes involucradas vean su pecado, así como debemos encontrar el nuestro y oraré también por fortaleza para cambiar nuestra forma de vida., mientras espero que los pobres de la tierra nos sigan prestando un poco de su luz y su vida para continuar.