Por: José Emilio Cruz Luna

Hidalgo, una acuarela para los que aman la naturaleza

La historia del territorio que ocupa Hidalgo se remonta a lo más profundo de los tiempos. Cruce de caminos y asentamientos de la gran cultura Tolteca. Hoy es posible disfrutar de los mudos testigos de aquellos años.

En Tula, Hidalgo, se encuentra la zona arqueológica más importante de la cultura Tolteca: las ruinas de la gran ciudad que vivió su máximo esplendor entre los años 900 y 1050 D.C. esta era una metrópoli de aproximadamente 80,000 habitantes que se destacó por su cultura y dedicación a las artes.

Aquí se observa el majestuoso templo de Tlahuizcalpantecutli, que simboliza el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

También en este lugar existe un conjunto religioso compuesto por el Coatepantli ó muro de las serpientes, el palacio quemado, los juegos de pelota, el altar central, el tzompantli y la pirámide de la luna.

Visitar Tula y recorrer sus maravillosas ruinas es encontrarse con un pasado glorioso que estimula nuestro interés por saber más de los pueblos que aquí habitaron hace miles de años. Es un lugar místico, cargado de energía, que reconforta el espíritu, así como una experiencia única en su género.

Tula, la ciudad de Quetzalcóatl, (Serpiente emplumada). Fue construida en un territorio del altiplano central en el cual se presentó una situación llena de influencias externas, tanto de los pueblos Chichimecas, cazadores seminómadas y agricultores ocasionales, como de contactos que llegaban desde la costa del Golfo de México, procedentes de regiones del sur, como el pueblo maya.

El nombre Tolteca significaba ser culto y artista. El templo, destruido desde épocas prehispánicas por los invasores Chichimecas de Tula, estaba sostenido por ocho soportes de piedra. Además, cuatro columnas que representan a Venus, -la estrella de la mañana-, llamadas Atlantes y formadas a su vez cada una por cuatro secciones que ensambladas alcanzaban una altura de 4.8 metros.

La pirámide de las serpientes emplumadas, posee en sus cuatro lados relieves de grandes serpientes onduladas, acompañadas de fechas calendarías en las que se combinan elementos Mayas, Zapotecas, Mixtecas y Nahuas. Este aspecto ha llevado a considerarlo como un lugar de reunión de sabios astrónomos, venidos de distantes regiones para celebrar importantes ceremonias, entre ellas la del fuego nuevo, con que se iniciaba un nuevo ciclo de vida de 52 años.

Esta es solo una muestra de Tula, la majestuosa ciudad de los Atlantes. El resto lo dejamos para ser descubierto por el visitante y el observador curioso.