Hasta marzo de 1992 no había periódicos en español en Indiana. Muchos latinos estaban llegando a esta parte del país y no tenián acceso a las noticias o información básica en su propio idioma. Fue así como decidimos empezar el periódico “El Puente”

Quién haría el Periódico? La gente, cualquiera que quisiera participar. La filosofía desde el comienzo fue que el periódico debía abrazar los sueños y las esperanzas de muchos. Desde entonces, mucha gente, no solo de la parte norte de Indiana sino incluso de varios paises extranjeros participan en este esfuerzo de caminar con el pueblo. Algunas personas han escrito poemas, ensayos, reportes, o han enviado fotos e información de sus pueblos y ciudades. Ultima-mente hemos tenido la participación de artistas, diseñadores gráficos, políticos y muchos otros.

Ha habido participantes ocasionales y otros que han tenido su columna por largo tiempo. Se necesitaba ayuda para distribuir el periódico, recoger la información y ser los ojos y oídos en muchos lugares y la gente siempre se aprestó a participar teniendo por compensación únicamente, la certeza de que este esfuerzo común necesitaba de la ayuda de todos.

El peródico El Puente comenzó teniendo en cuenta a los que no tienen voz y en muchas ocasiones ha tenido que elevar la voz para que otros sepan de sus problemas. También ha tratado de ser parte de la solución, llamando al diálogo y la participación de, y con la comunidad general.

Al escoger el nombre imaginábamos un puente de la comunidad Latina tendido hacia la comunidad general. En realidad comenzó siendo un puente dentro de la misma comunidad y años después se extendió a otros. Hemos tratado de aplaudir los esfuerzos de personas que están teniendo éxito en sus propios campos. Consideramos que estos modelos inspiran a nuestra gente joven de la comunidad.

Por qué comenzó el periódico? Hay otros organismos que ayudan a la comunidad, tal es el caso de las escuelas, clínicas de salud, iglesias, agencias e incluso individuos. Entonces, para qué empezar un periódico? Dios no necesita un periódico. Pero tal vez quiere que experimentemos su amor al trabajar juntos en una causa común, reconociendo las nececidades e intereses de unos y otros.

Este ha sido un experimento de amor y de fe. Como editora de El Puente, creo que he crecido gracias a la participación y el amor de otros.

En tiempos de duda, cuando se necesitaba discernir como continuar, sentimos la presencia de Dios en nuestras vidas por medio de amigos que oraron con nosotros y nos mostraron su apoyo.

Como familia, mi esposo, hijo e hija y yo misma también hemos aprendido a trabajar juntos, aun a pesar de la distancia.

Quién es el jefe? Una vez más quiero afirmar que el dueño de esta empresa es Dios. Yo solo trabajo aquí. Le agradecemos al Señor y a todos ustedes quienes han sido parte de este sueño como colaboradores o lectores.

Las mismas preguntas que se presentaron en el primer editorial hace doce años aparecen aquí. Quién? Por qué? Cuál es el objetivo? Quién es el dueño? Todavía hoy seguimos respondiendo igual a esas preguntas.