Bebé a bordo

Por: Jim Budd

Algunos de ustedes estarán pensando en hacer el primer viaje en avión con su bebé (un niño de dos años o menos). Seguramente han oído decir que no es divertido viajar con niños pequeños.

El secreto está en planear. Si pueden, lo mejor es comprarle al niño su propio asiento. Las aerolíneas permiten al padre o a la madre traer consigo un niño de menos de dos años como si fuera equipaje de mano, pero no es la manera más cómoda de viajar.

Hay algo más que debemos mencionar aquí. Si bien las aerolíneas permiten que los niños menores de dos años viajen en avión sin boleto ­en brazos de sus padres­, los reglamentos aeronáuticos exigen que los niños mayores vayan en su propio asiento y, si la tripulación del vuelo tiene dudas al respecto, será necesario demostrar la edad del niño. Lleven consigo una copia del acta de nacimiento.

Cuando el bebé tiene su propio asiento, lo mejor es colocarlo en la sillita de sujeción que utilizan para llevarlo en automóvil. Lo más importante es que esas sillitas mantienen seguro al niño. Los aviones tropiezan a veces con turbulencias, cuya gravedad es muy rara pero, cuando se presenta, el bebé podría escapársele al padre de los brazos.

En el momento de partir, a los pasajeros que tienen niños pequeños se les permite abordar el avión primero y acomodarse antes que entre el resto de la gente. Además, cuando el bebé tiene su propio asiento se permite llevar mayor cantidad de equipaje de mano, como juguetes y bolsas de pañales. Sí, bolsas de pañales.

En un viaje en avión con un bebé, quizá la mayor dificultad estriba en cambiarle los pañales. Pidan un asiento tan próximo al baño como sea posible. Como los baños están en la cola del avión, esos asientos suelen estar disponibles... pero no siempre. Lo mejor es practicar antes en casa el cambio de pañales en un espacio muy estrecho.

Salvo cuando hay necesidad de cambiarles los pañales, los bebés que viajan en avión sujetos a sus sillitas de automóvil suelen ser pasajeros sosegados. Aunque el entorno sea diferente, el artefacto es conocido y tranquilizador. Las mamás con experiencia recomiendan llevar chupones, sobre todo para los despegues y aterrizajes, pues ayudan a compensar los cambios de presión atmosférica a los que los oídos son especialmente sensibles.

Resígnense a documentar el resto del equipaje. La mayor parte de lo que suban a bordo será para entretener al pequeñín. No es por consentirlos, pero hay otros pasajeros cuya comodidad merece respeto.

Pongan mucha atención a la planeación del viaje. A veces, el lapso de una hora puede parecer una eternidad.