MADRE TERESA DE CALCUTA

Por Dra. Celia Moreno Serrano

La Madre Teresa de Calcuta fue, sin lugar a dudas, una llama que estará por siempre encendida en la espiral de la historia, haciendo realidad ese famoso dicho Indio que tanto le aficionaba: “Es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad”.

Albanesa de origen, nace en Yugoslavia, el 27 de agosto de 1910. De familia burguesa, decide desde muy temprana edad dedicar su vida al servicio de los otros. Se une a los 18 años, a las Hermanas de Loreto en Irlanda y será asignada, en 1929, Profesora de Geografía al Colegio Secundario de Santa María en Calcuta.

Agnes Gonxha Bojaxhiu, será a partir de 1931 conocida en el mundo entero como la Madre Teresa de Calcuta, en homenaje a Santa Teresa de Ávila.

Su contacto cotidiano con la miseria que la rodea en Calcuta, la llevan a cuestionarse sobre su labor y su apostolado. Esos seres humanos no sólo tienen necesidades materiales, sino que también han dejado de sentirse seres humanos. Necesitan volver a sentirse respetados, escuchados, apreciados; saber que hay una mano amiga que se extiende en ese gran abismo en donde se encuentran, que hay ojos de comprensión que los alientan, que hay seres humanos en los que pueden confiar y con los que pueden contar. Por esta razón, Madre Teresa decide solicitar una dispensa papal para dedicarle su vida a estos hombres y mujeres que la sociedad ya había abandonado. El Papa Pio XII le concederá este permiso para vivir como monja independiente en 1948.

A partir de ese momento servirá a los más desheredados. En este nuevo caminar su primera preo-cupación serían los niños de las calles, los moribundos, los ancianos abandonados, los leprosos y todos los parias de la sociedad. Con su ejemplo y su labor, fue símbolo viviente de lo que es el verdadero principio cristiano de “amar a su prójimo como a sí mismo”.

Este ejemplo de vida, atraerá numerosos servidores que hacen igual promesa de no recibir ningún beneficio material o recompensa por el trabajo efectuado. Estas nuevas reclutas se convertirán luego en las Misioneras de la Caridad y serán reconocidas por el Papa Pablo VI en 1965 y puestas bajo el control directo del papado. En los años siguientes la Madre Teresa conseguirá establecer numerosos grupos en otros países. Hoy día, 3000 monjas pertenecen a las Misioneras de la Caridad y se encuentran en 25 países de los cinco continentes.

El haber ganado el Premio Nobel de la Paz en 1979 hizo que su labor fuera del conocimiento de un mayor público y multiplicó su influencia a nivel internacional, generando nuevas reclutas y estableciendo nuevas congrega-ciones.

El modelo de cristianismo reflejado por la vida y las obras de la Madre Teresa nos muestra una imagen de comprensión, aceptación y tolerancia.

Se fue como vivió, humilde y discretamente. Su muerte en 1997, fue opacada por la de una figura que hizo las portadas de las revistas populares: La Princesa Diana. ¿Qué reconocimiento damos nosotros a aquellos seres que sacrifican su vida en pro de los excluidos? Me viene a la mente algo que ella solía decir, “sólo se es solidario realmente si lo que damos nos cuesta darlo”. No debemos olvidar que las acciones de la Madre Teresa, hicieron la diferencia entre la vida y la muerte para miles y miles de seres humanos.