Pasan habre latinos por desconocimiento y trabas culturales

El año pasado más de 25 millones de personas en Estados Unidos tuvieron que acudir a bancos de alimentos y organismos caritativos para poder comer y aunque la cifra de hispanos, cinco millones, fue menor a la de anglosajones y afroamericanos (10 millones por grupo), analistas coincidieron en que es más alarmante porque sugiere que las familias latinas no están solicitando asistencia nutricional ya sea de entidades privadas o del gobierno y están pasando hambre.

La organización America’s Second Harvest, que maneja bancos de alimentos en todo el país, presentó un reporte que reflejó un alza de 9% desde 2001 en la cifra de personas que pasan hambre en Estados Unidos. De los más de 25 millones de estadounidenses en esta situación nueve millones son niños y tres millones tienen 65 años de edad o más.

El reporte determinó que más de una tercera parte de quienes acudieron a los bancos de alimentos provienen de hogares donde al menos una persona trabaja y otra tercera parte proviene de hogares que reciben estampillas de alimentos.

Asimismo, aproximadamente 70% de quienes buscaron la ayuda tienen ingresos por debajo de los niveles federales de pobreza (15,067 dólares anuales para una familia de tres).

Cerca del 70% de quienes acudieron a los bancos de alimentos reportaron vivir en hogares donde la obtención de comida no es segura, es decir, que no saben si tendrán qué comer. Un 33% reportó haber pasado hambre.

Pero Jennifer Ng’andu, analista de asuntos de salud del Consejo Nacional de la Raza (NCLR), dijo a La Opinión que esto sugiere que más latinos estan pasando hambre porque no acuden a los bancos de alimentos y no buscan ayuda nutricional privada o del gobierno aunque tengan la necesidad. Peor aún, indicó, muchos llenan los requisitos para solicitar ayuda del gobierno y no lo hacen por temor o desconocimiento.

“Los latinos están padeciendo niveles de pobreza y de hambre de manera desproporcional con respecto a otros grupos étnicos y lo peor es la renuencia a acudir a bancos de alimentos o a solicitar estampillas de alimentos u otros tipos de ayuda nutricional del gobierno”, indicó Ng’andu.

De las 52 mil que participaron del estudio, más de 40% reportó haber tenido que escoger entre pagar por servicios como calefacción o comer; un 35% tuvo que escoger entre pagar la renta o la hipoteca o comer; y 32% reportó haber tenido que decidir entre pagar cuentas médicas o la comida.