Charlas y reacciones por la gira de Bush

Un pantallazo sobre cuatro de los países hispanos visitados por Bush.

Sin la alegría brasileña

En Brasil, Bush intentó contrarrestar una impresión generalizada de falta de interés de su país por la región, pero ya hubo choques de manifestantes con la Policía gritando repudio contra su presencia.

Bush llegó “en una misión para promover la democracia, el comercio y la cooperación para producir combustibles alternativos”. “La gira es para recordar a la gente que nos interesa”, dijo Bush en una entrevista para CNN en Español. “Me preocupa que algunos digan ‘Bueno, Estados Unidos no nos ha prestado suficiente atención’ o ‘Estados Unidos sólo está preocupado por el terrorismo’, cuando, por cierto, nuestros antecedentes han sido sólidos”.

Las fuerzas se enfrentaron con estudiantes, ambientalistas y militantes de izquierda. La Policía antimotines disparó gases lacrimógenos y golpeó a algunos manifestantes con bastones después de una marcha pacífica de seis mil personas a través del distrito financiero. En Porto Alegre, más de 500 personas concentradas gritaron “Imperialista, afuera” y quemaron una imagen de Bush.

En la vereda de enfrente, Hugo Chávez, un vehemente crítico de Bush alineado con el cubano Fidel Castro, realizó su propia gira por la región, entre otras actividades, habló en un acto “antiimperialista” en un estadio de fútbol de Buenos Aires, Argentina, uno de los países, con Bolivia, Ecuador y Nicaragua, que, según la administración Bush, ha entrado en la esfera de influencia del venezolano, motivo por el cual no fue visitado por Bush.

En el país del mate

En su visita a Uruguay, el Presidente de Estados Unidos defendió el éxito alcanzado en el comercio, mencionó incrementos en los programas de ayuda de su nación a la región durante su mandato, habló sobre negocios y migración, pero no ha dicho mucho sobre la lucha contra el terrorismo.

Aunque no mencionó a Chávez por su nombre, la posición moderada de Bush trató de contrarrestar la creciente popularidad del venezolano, que acusa al capitalismo estilo estadounidense de la pobreza en Latinoamérica.

“Yo calificaría a nuestra diplomacia como discreta y efectiva, encaminada a servir a la gente, a mejorar la condición humana, con la finalidad de manifestar la gran compasión del pueblo estadounidense”, dijo Bush durante una conferencia de prensa con su par uruguayo, Tabaré Vázquez.

Recientemente, Estados Unidos firmó un acuerdo de comercio e inversiones con Uruguay que podría sentar las bases para un tratado de libre comercio. Pero ello se está complicando debido a la pertenencia del país al Mercosur, el bloque comercial sudamericano que rechaza acuerdos bilaterales exteriores.

Uruguay, flanqueado por Argentina y Brasil, quiere vender más carne vacuna y textiles a Estados Unidos, su mayor socio comercial en dos de los últimos tres años.

Los dos mandatarios hablaron de las restricciones estadounidenses a las importaciones uruguayas. Vázquez destacó que en su diálogo con Bush el propósito fue tratar de “incrementar el intercambio comercial, la posibilidad de aumentar la colocación de nuestro trabajo en el mercado de Estados Unidos” e intensificar “el intercambio científico, tecnológico, cultural, con el país hermano”.

Ambos acordaron continuar el diálogo posteriormente. Vázquez precisó que el encuentro sirve de base para que expertos comerciales y agrícolas de ambos países se reúnan para resolver sus diferencias, y Bush expresó que Estados Unidos está listo para “reducir los subsidios agrícolas”, pero primero quiere estar seguro de que “hay un mercado para nuestros productos”.

El mandatario del Frente Amplio, partido de izquierda, también señaló la necesidad de cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos y Bush dijo que él buscará “una ley de migración compasiva y razonable” que reconozca que no se puede dar la ciudadanía automáticamente a los indocumentados, pero “tampoco se puede sacar a la gente a patadas”.

Bush dijo haber hablado con el presidente Vázquez sobre el uso del etanol como combustible y reconoció sus esfuerzos por mejorar la economía nacional, la cual crece a una tasa estimada del 7%.

Al mismo tiempo, el presidente uruguayo expresó el deseo de su gobierno: “Buscar una forma amistosa por el camino del entendimiento, para solucionar este triste diferendo que tenemos con nuestros hermanos argentinos”, refiriéndose a la controversia por la instalación de una planta de celulosa a orillas del río Uruguay, en la frontera entre ambos países.

En Colombia, muchos detenidos

La visita de Bush generó muchas manifestaciones y rechazos en Bogotá. Como resultado, cientos de manifestantes y representantes de movimientos populares fueron detenidos en una ola de represión por parte de operaciones policiales. De acuerdo con informaciones del Equipo Nizkor, al menos unas 400 personas fueron retenidas en distintos lugares.

La Coordinación Colombiana de Medios Alternativos (CCMA) ha afirmado que las manifestaciones se llevaron a cabo a pesar de los anuncios de prohibición de actos de repudio y que cerca de 3.000 personas se concentraron en la Plaza de Toros.

“Madres comunitarias, estudiantes, trabajadores, maestros, representantes de diferentes organizaciones sociales, jóvenes y adultos provenientes de diversos perfiles culturales se reunieron en torno a la misma causa, acudiendo cada cual a sus particulares formas de expresión, convocados todos con el firme convencimiento sobre la necesidad de no dejar pasar desapercibida una visita con unas connotaciones de gran trascendencia para la historia y el destino de este país”, afirma la nota de la organización.

Para garantizar la seguridad de la visita del mandatario estadounidense, el Gobierno colombiano contó con 350 miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), con refuerzos de Cali y Medellín, y con el apoyo de agentes de la Policía Nacional, de la Policía de Inteligencia y del Ejército Nacional.

El Esmad mantuvo posiciones tras una barricada que se mantuvo hasta pocos minutos después de que cruzara la caravana presidencial. Una vez los relojes marcaron las doce del mediodía, comenzó el forcejeo, que se inició con la agresión a algunos manifestantes y la retirada de las barricadas policiales. Un grupo de ciudadanos fue llevado hacia las cercanías de la estación de Policía de La Perseverancia.

La primera agresión fue contra una comunicadora que se encontraba tomando fotos frente al Banco de Crédito, quien, al igual que uno de reporteros gráficos de ADITAL y un miembro del equipo de comunicaciones del PDA ­a quien le usurparon su equipo y el material fotográfico­, fue atacada con el propósito de silenciar los medios para borrar todo registro de los abusos.

Diferentes organizaciones de derechos humanos desplegaron mecanismos jurídicos pertinentes para lograr la liberación de los reportados y reclamar por la situación de los desaparecidos.

El cierre mexicano

El último destino de la gira latinoamericana fue México, su país vecino. Allí la cumbre con el presidente Felipe Calderón se inició con un plan de trabajo que excluyó a la migración de los temas centrales.

A pesar de que durante años México ha buscado un acuerdo migratorio que beneficie a más de la mitad de los 11 millones de mexicanos que viven indocumentados en Estados Unidos ­que junto con los mexicoamericanos enviaron más de 23 mil millones de dólares de remesas en el año 2006­, los puntos “más importantes” de la visita fueron el narcotráfico, el comercio informal y el empleo.

El presidente Bush arribó a la ciudad del sureste mexicano, a bordo del Air Force One, para cerrar su gira por América Latina. Junto con su esposa Laura fue recibido por la canciller, Patricia Espinosa; el embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhan; y el subsecretario para América del Norte, Carlos Rico.

En Estados Unidos, congresistas han denunciado que esta se trató más bien de “una gira anti Chávez”, el presidente venezolano. En México, Santiago Creel, líder en el Senado de la bancada del derechista Partido Acción Nacional (PAN), al que pertenece Calderón, dijo en tono pesimista que el país esperaba “muy poco o nada” de la reunión, porque la oportunidad de haber construido una mejor relación debió haberse dado años atrás y no en la última parte de la administración del presidente Bush.

Mientras tanto, organizaciones sociales como Colectivo Rebelde, estudiantes de la Universidad Autónoma de Yucatán y activistas del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), encabezadas por el ex vocero del organismo, Gerardo Fernández Noroña, realizaron manifestaciones en contra de la visita de Bush frente al hotel Fiesta Americana.

Fernández Noroña, uno de los activistas más radicales del PRD, entregó de manera simbólica frente a la propiedad donde se hospedó el Presidente norteamericano 200 soldaditos de plástico, “para que deje de jugar a la guerra en el mundo”, y una pequeña alfombra para que Calderón la “use como tapete cuando se arrodille frente a las peticiones de Bush”.

A diferencia de las agresivas manifestaciones de oposición que Bush provocó en Brasil, Uruguay, Colombia y Guatemala, en México el repudio ha sido moderado. El único incidente fue cuando el Estado Mayor Presidencial (EMP) golpeó a un hombre que intentó pasar al Consulado de Estados Unidos en la ciudad.

Los actos de repudio a la visita del mandatario norteamericano estuvieron vigilados por el EMP, mientras que la seguridad estuvo a cargo del Ejército Mexicano, las policías Federal Preventiva, municipal y estatal y agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos.