El velo verde

Por Javier Sierra

Es un poco tarde para el carnaval, pero déjeme contarle esta mascarada.

El movimiento ecologista vive una de sus épocas más vibrantes. El 70% del país se declara medioambientalista y el 71% de los latinos que viven en el suroeste del territorio cree que preservar los entornos naturales es un valor familiar y religioso.

Este consenso se ha convertido en un imán para la América corporativa que ha tratado de establecer una simbiosis ecológica con los consumidores del país, ofreciendo productos que supuestamente respetan el aire, el suelo y el agua. Pero en demasiados casos, esta simbiosis se ve corrompida por un velo verde que, con aparentes intenciones altruistas, oculta que el ecologismo y el dinero, después de todo, tienen el mismo color.

La corporación ExxonMobil dice que financia el Proyecto sobre Calentamiento Global y Energía, una iniciativa que estudia cómo confrontar las emisiones de calentamiento global una vez que ya están en la atmósfera, pero la implementación de estos estudios podría tardar hasta una década. Chevron, otro gigante petrolero, nos deslumbró con una campaña titulada “Energía Humana” para promocionar sus credenciales verdes. Pero, al mismo tiempo, ataca la viabilidad de las energías solar y de viento llamándolas “demasiado futuristas”.

En 2005, General Electric (GE) lanzó su campaña “Ecomagination” para anunciar su compromiso ecológico. Dos años más tarde, sigue vendiendo turbinas para plantas energéticas de combustión de carbón e invirtiendo en la extracción de petróleo y gas natural. La generadora de energía Southern insiste en que invierte “miles de millones de dólares” en limpiar sus emisiones tóxicas pero, según el Proyecto de Integridad Medioambiental, posee las tres plantas energéticas que emiten más dióxido de carbono de todo Estados Unidos.

Pero también hay incontables ejemplos de responsabilidad corporativa que demuestran un compromiso real de proteger el medio ambiente. Según el informe anual de 2008 de GreenBiz.com, 2007 fue un año récord en el incremento de iniciativas verdes por parte de las empresas del país. Google, la poderosa compañía de Internet, está construyendo la mayor instalación generadora de energía solar en una sede corporativa, el proyecto le permitirá ahorrar un 30% de la energía que utiliza.

Nike se ha comprometido a alcanzar un impacto neutral en la emisión de gases de calentamiento global para el año 2011. La generadora de energía Green Mountain Power ha logrado que sólo el 2% de su producción energética provenga de fuentes que emiten gases de calentamiento global. La cadena de tiendas Target está descontinuando la venta de productos que contengan cloruro de polivinilo, un compuesto potencialmente peligroso. Frito-Lay anunció que para 2010 su producción dependerá de agua reciclada y energía renovable.

Que estos ejemplos no caigan en saco roto.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Visite www.sierraclub.org/ecocentro