DEPORTES

Por: Lucas Lobrando

El piloto de carreras Nic Jonsson nos manda esta foto en la que se encuentra alistándose para salir a la pista. Con triunfos en su carrera en múltiples categorías recuerda que en los comienzos de su trayectoria trabajaba en los equipos de mecánico de otros corredores. Nic es un piloto que sabe que con perseverancia se puede llegar a cumplir las metas personales en el campo que uno decida..


TRAGEDIA EN EL FUTBOL ARGENTINO

 

El fútbol argentino una vez más es noticia y ocupa la tapa de todos los diarios mundiales. La violencia consiguió un nuevo triunfo en este interminable desafió por la paz futbolística, y logró opacar una tarde de fútbol.

El radiante sol posaba sobre todos los estadios e iluminaba lo que sería una nueva jornada del apasionante torneo argentino. Uno de los encuentros destacados era el clásico entre San Lorenzo de Almagro contra el puntero del campeonato, Velez Sarfield.

El equipo velezano a través de su excelente rendimiento y al encontrarse en lo más alto del torneo, sus hinchas organizaron una caravana con 40 micros. Algunos se trasladaron en autos, y otros en motocicletas donde de esa forma llegarían al estadio de San Lorenzo.

A las 13.30 hs era la hora pactada en que los simpa-tizantes del club de Liniers comenzaron a gritar por su equipo y brindar un folklore de banderas, cantos, bombos y un aliento incondicional por las calles de Buenos Aires.

Los hinchas mostraban en sus rostros una enorme felicidad por acompañar a su equipo. La caravana se desarrollaba con tranquilidad y a la altura del polideportivo del club Huracán, conocido popularmente como La Quemita, los hinchas de Vélez fueron emboscados por un grupo identificado con el Globo (símbolo que caracteriza al club de Huracán). La columna de micros que trasladaba a los hinchas de Vélez estaba siendo custodiada por la Policía Federal, según informó el presidente de Vélez, Alvaro Balestrini. Sin embargo, desde La Quemita, ubicada sobre la Avenida Perito Moreno, salieron los disparos a quemarropa. Uno impactó en el cuerpo de Emanuel Alvarez, de 21 años. El joven fue trasladado de urgencia al Hospital Piñeyro, pero no quedaba nada por hacer.

Ya son 224 los muertos por incidentes en el fútbol argentino, desde el fallecimiento del chico Oscar Munitoli en 1939. La última muerte por los torneos de Primera se había producido por un piedrazo y una golpiza, cuando Marcelo Cejas, un hincha de Tigre, fue agredido por hinchas de Nueva Chicago el 24 de junio de 2007. Emanuel Alvarez se suma a este triste listado. La increíble nómina de homicidios se inició el 14 de mayo de 1939, durante un partido de la cuarta división entre Lanús y Boca. Después de un enfrentamiento entre los jugadores en el campo de juego, los espectadores intentaron invadir la cancha y forzar el vallado. La policía reprimió a balazos y uno de ellos mató a Oscar Munitoli, un chico de tan solo 9 años. A partir de los años 80 la violencia se aceleró con el mayor protagonismo que fueron adquiriendo las barras bravas, apañadas y financiadas por la dirigencia de los clubes e, incluso, los dirigentes políticos. La falta de control y la desorganización también aportaron su cuota de fatalidad. Como ocurrió el 23 de junio de 1968, cuando se produjo la tragedia de la Puerta 12, en la entonces llamada “herradura” de Ríver. En aquel hecho murieron 71 hinchas, la mayoría menores, sin embargo, casi cuarenta años después, la Justicia nunca encontró culpables. Fuera de las canchas, pero esencialmente ligado a la violencia en el fútbol, fue un caso policial estremecedor: el asesinato de dos hinchas de Newell’s a manos de barrabravas de River Plate, cuando las hinchadas de uno y otro club se cruzaron en el kilómetro 91 de la ruta Panamericana, en junio de 2003. Además, trece personas resultaron heridas. Pero muy similar a la tragedia de este sábado fue el enfrentamiento entre hinchadas ocurrido el 19 de diciembre de 1997, cuando fue asesinado Ulisés Fernández, fanático de Huracán, después de una pelea de su parcialidad con la barra de San Lorenzo en las cercanías del Nuevo Gasómetro, el mismo lugar donde la muerte volvió a repetirse como una pesadilla.