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  • Edición impresa de Marzo 2, 2010

¿Cómo se hacen y aprueban las leyes?

El sistema legislativo de Estados Unidos es bicameral. El Congreso es la entidad que lo encarna y está constituido por el Senado y la Cámara de Representantes. El Senado está compuesto por 100 miembros, dos senadores por cada estado (hay 50 estados), sin importar su población, que son elegidos por la gente. La duración de la gestión de los senadores es de 6 años. Cada senador tiene un voto y puede ser reelegido sin limitaciones, pero también puede ser reemplazado en elecciones cada seis años.

La Cámara de Representantes tiene 435 miembros. La Constitución limita el número de representantes a no más de uno por cada 30 mil personas, por eso los representantes son diferentes hasta dentro de un mismo condado o municipalidad y a cada habitante le corresponde uno o varios representantes determinados. Cada representante tiene un voto, su período dura dos años y puede ser reelegido indefinidamente o cambiado cada dos años si los votantes consideran que no está haciendo un buen trabajo o hay otros candidatos que ofrecen mejores posturas.

Cada asamblea del Congreso dura dos años y comienza el 3 de enero de cada año y se divide en dos sesiones. La función principal del Congreso es hacer las leyes. Los proyectos de ley pueden originarse tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. Por tradición, los proyectos de ley de apropiación general se originan en la Cámara de Representantes. Una vez finalizada una asamblea, los proyectos de ley que no fueron discutidos, o se pusieron a un lado, o no lograron aprobación deben ser reintroducidos en la siguiente asamblea para que puedan ser tomados en cuenta nuevamente.

Los proyectos originados en la Cámara se designan con el prefijo "H.R." (House of Representatives - Cámara de Representantes) y llevan un número que los identifica durante todas las fases parlamentarias por las que pasen. Mientras que los surgidos en el Senado llevan la letra "S" y su número correspondiente. En inglés se denominan comúnmente como "bills".

Los proyectos de ley deben ser aprobados tanto por el Senado como por la Cámara de Representantes para que puedan convertirse en ley, y viajan de una instancia a la otra cuando se hacen enmiendas para que cada cámara pueda revisarlos, consentir en su aprobación mediante votación o decidir "desestimarlos".

El hecho de que se apruebe una propuesta de ley en el Senado no quiere decir que se aprobará en la Cámara de Representantes y viceversa. Por eso es importante el acuerdo entre estas dos instancias del poder legislativo para que emanen nuevas leyes.

Cuando un proyecto es aprobado en forma idéntica (el cuerpo de texto sin modificar) por la Cámara y el Senado, se vuelve ley después de la aprobación y firma del Presidente de Estados Unidos. También se convierte en ley viva si el Presidente no lo devuelve con objeciones al cuerpo donde se originó en los siguientes 10 días mientras el Congreso está en sesión.

Asimismo, si se recogen las dos terceras partes de los votos de cada cuerpo contra un veto presidencial (que objeta el proyecto de ley), veto que de esta forma es anulado, se da curso a la vigencia del proyecto como ley.

 

 


 

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