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  • Edición impresa de Marzo 1, 2016.

Fallece en Nicaragua el sacerdote revolucionario Fernando Cardenal

El gobierno de Nicaragua lamentó en las últimas horas la muerte del padre Fernando Cardenal, sacerdote jesuita que durante la primera presidencia de Daniel Ortega encabezó una exitosa campaña de alfabetización en el país centroamericano.

Fernando Cardenal, menos conocido internacionalmente que su hermano Ernesto, también se enfrentó a la ira de la Santa Sede por su rol como ministro de Educación durante la revolución sandinista, puesto que ocupó entre 1984 y 1990.

La orden jesuita lo suspendió por su involucramiento político, hecho que Cardenal recordó años después en el texto “Carta a mis amigos”. «Quien se negó rotundamente a conceder la excepción a los sacerdotes de Nicaragua para seguir trabajando en el Gobierno Revolucionario fue el papa Juan Pablo II. Me duele esta afirmación pero cristianamente no puedo callarla”, escribió el exministro.

Tanto Fernando como Ernesto fueron adeptos de la Teoría de la Liberación, corriente dentro del catolicismo que fue acusada de sesgos marxistas por sus críticos y que enfocó su enseñanza del credo en relación con los más necesitados.

Lucha contra el analfabetismo

Arturo Wallace añade que el nombre de Fernando Cardenal “estará para siempre vinculado con la Campaña Nacional de Alfabetización”, lanzada por los sandinistas poco tiempo después de llegar al poder en 1979.

En la década de los 80, el sacerdote trabajó con más de 95,000 estudiantes, maestros, profesionales y amas de casa para sacar del analfabetismo a miles de personas en el país.

La iniciativa redujo el nivel de analfabetismo del 50,35% al 12,96%, lo que le mereció a Nicaragua un reconocimiento de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Tras su salida del gobierno, Fernando Cardenal siguió vinculado al mundo de la educación con su trabajo al frente de la Fundación Fe y Alegría

En un texto publicado en la página web de dicha fundación, titulado “¿Por qué espero ir al Paraíso después de mi muerte?”, Cardenal anticipaba una despedida:

«Cuando me llegue la hora de irme de esta vida, me iré muy feliz y muy agradecido con Dios por la vida que me ha tocado vivir», escribía, pero también advertía que moriría con grandes tristezas.

«Tristeza de que todavía cerca de la mitad de la población de Nicaragua vive en pobreza. Seguimos siendo el país más pobre del continente latinoamericano. Pero además, mientras se invierta tan poco dinero en la educación nacional, no saldremos nunca de esa pobreza. No nos engañemos tontamente, ni engañemos a nuestro pueblo. Muchos países han comenzado a invertir en serio en la educación desde finales del siglo XIX, entre ellos Costa Rica, y nosotros en Nicaragua en el siglo XXI no hemos comenzado todavía a invertir en serio en la educación”, expresó.

 


 

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