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  • Edición impresa de Marzo 15, 2016.

La Columna • ¿Estresado? ¡No se preocupe!

¿Estresado? No se preocupe, no está solo. De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología, el 75 por ciento de las consultas médicas están ligadas al estrés.

El problema es que el estrés se relaciona también con varias causas de muerte, entre las que se cuentan las enfermedades del corazón, el cáncer, dolencias pulmonares, accidentes, cirrosis y suicidio. El dato es preocupante.

El estrés crónico puede afectar el cerebro y las funciones de la tiroides y causar desequilibrios glicémicos. Pero eso no es todo: gracias al estrés, su densidad ósea puede disminuir y su presión arterial puede aumentar, al igual que el tamaño de su abdomen -que sabemos está asociado con el riesgo de padecer ataques cardíacos, entre otras cosas-.

El asunto es que si usted nunca sufrió este problema, probablemente vive en otra dimensión. El estrés es, de acuerdo con la definición de la Clínica Mayo, una respuesta psicológica y física a las siempre crecientes demandas de la vida moderna.

Vale la pena recordar el mecanismo: el cerebro enciende las alarmas para protegernos cuando percibe una amenaza alerta al cuerpo para que genere una ráfaga de hormonas que incrementen nuestra capacidad de respuesta. Una vez que la amenaza desaparece, el cuerpo está listo para regresar a su estado de normalidad. Desafortunadamente, el ritmo de la vida moderna raramente permite que el sistema de alarma se apague. Esa es la razón por la que el manejo del estrés es tan importante.

Según los especialistas de la Clínica Mayo, si no controlamos los picos de estrés y mantenemos el estado de alarma encendido, con el tiempo veremos seriamente afectada nuestra salud, nuestras relaciones y nuestra calidad de vida.

¿Qué hacer?

Para los especialistas de la Clínica Mayo es clave aprender a identificar problemas y a implementar soluciones. El primer paso es prestar atención y aprender a monitorear nuestros niveles de estrés. Debemos identificar los factores que lo desencadenan. ¿Qué cosas hacen que se eleven nuestros niveles de estrés? ¿Cuáles son las situaciones que nos estresan?

Algunas causas de estrés pueden ser fáciles de identificar: las presiones laborales, las relaciones poco funcionales, las dificultades económicas o el tráfico pueden ser desencadenantes, pero muchas veces situaciones positivas como una nueva casa o un nuevo reto también pueden serlo.

¿Y una vez identificado... qué hacemos con él?

Tenemos que lidiar con el problema. Las estrategias para hacerlo son variadas y pueden depender mucho de la situación en sí. Por eso es importante contar con el entorno. El apoyo de nuestros seres queridos puede ser definitivo. No somos superhéroes.

Entre las técnicas que resultan efectivas están la meditación, el yoga, el ejercicio o el tai chi. Muchos encuentran que la naturaleza es una aliada incomparable a la hora de inyectarle paz a sus vidas y, para otros, son las actividades de carácter espiritual, devocional o religioso las encargadas de ayudarlos a manejar la angustia. Hay también quienes eligen la caridad o el trabajo comunitario como terapia.

¿Cuál es su técnica?

Si no la tiene, encuéntrela. El estrés no va a desaparecer. Es nuestra responsabilidad controlarlo e impedir que nos afecte desproporcionadamente.

Para más información visita American Psychological Association y Laredhispana.org

 


 

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